martes, 16 de abril de 2019

Solomillo de cerdo al romero

¡Buenos días! Tengo que admitir que estoy orgullosa de mi, porque después de la temporada que me pase si publicar nada por aquí, ya llevo varias semanas sin faltar a mi cita semanal con vosotros. Es verdad que alguna vez llego un poquito tarde pero llego, que es lo importante. Además, he de confesar que el no fallar ninguna semana me motiva para seguir y retarme a hacer una receta especial cada semana.

Esta vez, después de tanto dulce que llevo publicado, vengo con algo diferente. Un plato deliciosos de solomillo de cerdo al romero. Lo he probado ya un par de veces y me da a mi que se va a convertir en una receta muy socorrida porque esta de vicio, y sobretodo porque es súper sencillo de preparar. Ahora os cuento.
INGREDIENTES:

1 solomillo de cerdo grande
2 o 3 ajos
1 cucharada de romero
2 cucharadas de mostaza
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Sal y pimienta


PREPARACIÓN:

Comenzamos precalentando el horno a 200ºC.

En un bol mezclamos la mostaza con el aceite, el romero, los ajos triturados, la sal y la pimienta. Como mis ajos eran muy grandes utilicé dos, que corté por la mitad para quitar el corazón y que no repitiese y trituré con un prensador de ajos.
Limpiamos el solomillo quitando tanta grasa como podamos.

Untamos el solomillo con la mezcla que acabamos de hacer y lo colocamos en una bandeja para horno.

Horneamos durante unos 30 minutos hasta que esté dorado. Si utilizamos, por ejemplo, dos solomillos medianos será menos tiempo, unos 20 minutos.

Dejamos reposar unos minutos antes de trincharlo y servirlo. En esta ocasión decidí hacer unas patatas al horno para acompañar.

Trocee en gajos pequeños las patatas y las condimente con sal, pimienta, un poco de pimentón dulce y un toque de romero. Las rocié con aceite y las horneé a la vez que el solomillo en una fuente a parte. Tengo que admitir que las patatas al horno no son mi fuerte. Siempre las he hecho fritas porque pensaba que eran de la única manera que me gustaban, ¡pero no! Últimamente y para ayudar un poco a esa dieta que estoy intentando (si, intentando...) seguir me he propuesto hacerlas siempre al horno con poquito aceite.
Perdonadme esta semana también con las fotos, ya que preparé este plato el mismo fin de semana que me olvidé la cámara. Fue un fastidio olvidármela justo cuando tenía planeadas dos recetas... Pero estoy segura de que la próxima vez no me pasará.
No estoy muy contenta con el resultado de las fotos pero si del plato. Estaba delicioso. La verdad es que a mi el toque de romero me encanta y os recomiendo que lo probéis. Como habéis visto es muy sencillo de preparar y quitando el tiempo de horno se hace muy rápido ya que solo hay que preparar la
Espero que os haya gustado esta receta y me contéis que os parece si la probáis. Nos vemos la próxima semana con más.

Muack!
Sofía G. Llaca

martes, 9 de abril de 2019

Mona de Pascua

¡Buenas tardes! Hoy llego a tiempo para tener la receta en martes aunque con un pequeño cambio de horario. Que todos los males sean eso, ¿no? 

Este fin de semana me animé una vez más a preparar Monas de Pascua. Hace un tiempo que lo intenté y fue un poco desastre, pero no iba a dejar que se me resistiese esta receta con lo que me gusta. Hoy en día cuando hablo de Monas de Pascua todos piensan en las de chocolate, pero sin embargo para mi son las de mi infancia, las de bollo. ¿Será que en Asturias no es la costumbre? Puede ser, pero como pasé algunos años de mi niñez en Valencia, para mi estas son las verdaderas Monas de Pascua. Hace años que quería volver a disfrutarlas y al fin lo he conseguido. Aunque oye, que si alguien quiere llevarme a Valencia yo no le digo que no a ningún viaje ;)

Sabéis mi problema con la levadura de panadero, no es nada nuevo, por eso conté con la ayuda de mi madre que se prestó a amasar la masa por mi. No quería que muriese en mis manos. ¡Gracias Mamá! ¿Que haría yo sin ti?

¿Queréis que os cuente como las preparamos? Pues seguid leyendo, intentaré no enrollarme demasiado como en anteriores recetas, aunque sabéis que soy un poco intensa con las fotos. Este fin de semana tuve el handicap de que se me olvidó llevara la cámara de fotos, pero bueno oye, con el móvil no quedaron tan mal, o al menos con eso me quiero consolar. Ahora si, vamos allá.

INGREDIENTES:

Mona de Pascua:
500 gr. de harina de fuerza
25 gr. de levadura fresca de panadería
100 ml. de agua tíbia
3 huevos + 1 para pintar las monas
200 gr. de azúcar
La ralladura de una naranja
80 ml. de aceite de oliva suave
Azúcar o anisetes de colores para decorar

Huevos de colores:
Huevos
Agua
Vinagre
Colorante alimenticio

PREPARACIÓN:

Comenzamos preparando los ingredientes para tenerlos a mano. Es algo que no suelo decir, pero yo siempre pongo sobre la mesa todos los ingrediente pesados para tenerlos listos para utilizar. Empecé haciéndolo por las fotos, pero la verdad es que es de lo más cómodo.

En un bol amplio, yo utilicé el de la maquina amasadora, ponemos la harina en forma de volcán. Esto quiere decir que haremos un agujero en medio para poner el resto de ingredientes.
Diluimos la levadura en el agua tibia y la vertemos en el centro del volcán de harina.
Añadimos el resto de los ingredientes. Los huevos ligeramente batidos, el azúcar, la ralladura de la naranja y el aceite. Los mezclamos bien con las manos o con una espátula, como fue mi caso
Una vez tenemos todos los ingredientes integrados, amasamos unos 15 minutos. Esto podemos hacerlo también a mano, pero yo utilicé el robot con el gancho amasador, ya que es más cómodo.
Dejamos reposar tapado con un paño de 2 a 4 horas hasta que doble su volumen.
Cuando la masa haya levado toca amasarla de nuevo durante unos 5 - 10 minutos. Aquí es cuando le pedí ayuda a mi madre ya que es recomendable hacerlo a mano. 
Una vez amasada quedará esponjosa. La dividiremos en porciones apartando un poquito para hacer las cruces de las Monas. Yo lo dividí en 4 porciones, pero perfectamente podrían haber sido 6, ya que quedaron bastante grandes. Tengo que admitir, ya que lo veréis más adelante, que tengo bastante mal ojo y las porciones son bastante desiguales.
Formamos bolas de masa y con la ayuda de los dedos haremos un hueco para poner el huevo. Con la porción para las cruces hacemos churros. Yo hice uno largo por cada mona y después lo corté por la mitad. 
Ponemos las masa sobre una bandeja forrada con papel de horno y bien separadas unas Monas de otras para que tengan espacio para crecer y no se peguen.

Ponemos un huevo cocido, normal o teñido como os enseñare al final de la receta, en el hueco que le hicimos a la masa y lo cubrimos con una cruz apretando los bordes para que se pegue. Dejaremos levar 1 - 2 horas hasta que crezcan un poquito más.
Como podéis ver, yo solo hice 3 con huevo
Una vez pasado el tiempo del segundo levado, precalentamos el horno a 180ªC. Pintamos las monas con huevo batido y decoramos al gusto.
En esta se me fue un poquito la mano jaja
Horneamos unos 15 minutos. Estad pendientes de todos modos, ya sabéis que siempre os digo que cada horno es un poco diferente.
Podéis imaginar cual me pedí yo...
Dejamos reposar unos minutos en la bandeja antes de pasarlos a una rejilla, ya que pueden estar un poco blanditos y no queremos que se nos rompan.

¡Y ya tendríamos nuestras monas listas! Ahora os voy a contar como teñir los huevos. Es super sencillo. Lo primero será cocer los huevos y dejarlos enfriar.

En un recipiente ponemos agua y vinagre. En mi caso como solo hice un huevo de cada color llené un vaso un poco más de la mitad con agua del tiempo y le añadí una cucharada de vinagre blanco. Traté que el vaso tuviese el suficiente liquido como para cubrir el huevo por completo.
La función del vinagre es que el color se adhiera al huevo. No os preocupes por que dé sabor porque eso no pasará. Yo tenía mis dudas, ya que no hay que aclarar el huevo después, pero confirmé que no daba sabor.

Podemos utilizar el colorante alimenticio que tengamos, en mi caso es en pasta. Con la ayuda de un palillo teñí el agua y sumergí en cada vaso un huevo. Dejamos un mínimo de media hora el huevo a remojo antes de sacarlo.
Yo de primeras quise sacar el huevo con una pinza, pero me pareció que lo estropeaba, por lo que vacié el vaso en el fregadero y pase con cuidado el huevo a papel absorbente para secarlo antes de ponerlo sobre la masa de la mona.

Ahora si que si damos por finalizada la receta y llega el momento de disfrutarlo. Pero primero toca hacerles unas fotitas.
Este es el corte, estaba super esponjoso. Eso sí, a mi me pegaba con un buen chocolate caliente para poder mojarlos. ¡Una delicia!
Espero que os haya gustado esta receta y os animéis a prepararlas para este domingo.

¡Feliz noche de martes!

Muack!
Sofía G. Llaca

miércoles, 3 de abril de 2019

Layer cake de chocolate blanco y dulce de leche

¡Buenos y lluviosos días! Por Asturias ya echábamos de menos la lluvia. Mucho nos quejamos cuando llueve, pero cuando no también. Aunque el día esté gris, traigo una receta que alegra a cualquiera. Como os comenté la semana pasada, hoy (aunque debería haber sido ayer) toca otra tarta, pero esta vez más golosa. Bueno no más, si no mucho más. La combinación de chocolate blanco y dulce de leche nos puede hacer chirriar los dientes, pero  os aseguro que aunque es una tarta muy dulce está deliciosa. Algunos días podemos permitirnos un exceso y un 25 cumpleaños, como fue en esta ocasión, no merece menos.

¿Estáis listos para endulzaros el día? Vamos a por la receta porque tiene pinta de volver a ser una de las largas. Intentaré no enrollarme mucho, pero os adelanto que viene un aluvión de fotos.

INGREDIENTES:

Bizcocho:
6 huevos
180 gr. de azúcar
225 gr. de harina de trigo todo uso
225 gr. de chocolate blanco de cobertura
100 gr. de mantequilla
1 sobre (16 gr.) de levadura química (tipo Royal)
Una pizca de sal

Ganache de chocolate blanco:
480 gr. de chocolate blanco de cobertura
300 ml. de nata para montar

Relleno:
Un bote de dulce de leche

PREPARACIÓN:

Lo primero que vamos a hacer es el ganache, ya que tiene que reposar un mínimo de 8 horas.

Troceamos lo más que podamos el chocolate blanco y cubrimos con la nata que habremos calentado sin que llegase a hervir. Esperamos un minuto y removemos. Primero veremos que el chocolate se va haciendo una pasta  que no se integra fácilmente con la nata, sin embargo, si seguimos conseguiremos una crema liquida y sin ningún grumo. Cubrimos con film transparente a piel, esto quiere decir que el plástico toque la crema para que no se forme costra. Lo metemos en la nevera. En mi caso lo preparé la noche antes.
Ahora vamos a por los bizcochos, los cuales también hornee el día anterior para ir adelantando trabajo y que estuviesen bien fríos para montar la tarta.
Lo primero que haremos será separar las claras de las yemas. En un bol amplio, ya que será el que utilizaremos para hacer toda la masa, ponemos las yemas y el azúcar y batimos hasta que la mezcla claree y espume.
En otro recipiente apto para microondas ponemos el chocolate blanco bien troceado y la mantequilla. Derretimos en el micro a intervalos pequeños removiendo de cada vez para que no se queme el chocolate.
Ahora pasamos a montar la claras junto con la sal a punto de nieve, igual que hicimos con el bizcocho de la semana pasada.
Ahora que ya lo tenemos todo preparado empezamos a hacer la masa. Primero integramos el chocolate blanco en la mezcla de yemas y azúcar.
Después, con movimientos envolvente ayudándonos con una lengua vamos integrando las claras. De poco a poco hasta que tengamos una masa homogénea.
Finalmente tamizamos la harina y la levadura de dos o tres veces e integramos igual que las claras, con movimientos envolventes.
Cuando tengamos la masa lista vamos a preparar los moldes. Igual que en la tarta anterior, untamos con mantequilla todo el molde, enharinamos y ponemos un circulo de papel de horno en el fondo. Podéis ver el paso a paso en la receta anterior pinchando aquí.

Repartimos la masa en dos moldes y horneamos con el horno precalentado a 180ºC unos 20 minutos aproximadamente. Deberéis ir controlándolo por si acaso, para que no se hagan demasiado y queden secos. Después dejaremos los bizcochos desmolados enfriando sobre una rejilla. Ya sabéis que mi truco para que pierdan un poco de copete y tener que recortar menos es dejarlos boca abajo. Así, la parte alta se aplana.
Al día siguiente en mi caso, con los bizcochos y el ganache bien fríos, me dispongo a construir la tarta. Lo primero es montar el ganache. Si vemos que está demasiado duro y que es imposible batirlo solo tenemos que dejarlo un rato fuera de la nevera. Mi nevera  enfría demasiado y no me di cuenta de sacarlo con antelación ya que casi me desperté, desayuné y me puse manos a la obra, así que hice algo que igual no es lo mejor. Le di unos toques de microondas en el modo de descongelar para que reblandeciera un pelín.

Veremos que al montar el ganache aumenta de tamaño y será suficiente para cubrir bien la tarta.
Comienza el juego. Con la ayuda de una lira corté los bizcochos por la mitad para tener más capas. También preparé un almíbar simple hirviendo la misma cantidad de agua y azúcar hasta que el azúcar estuvo completamente disuelto. Y por comodidad, puse el dulce de leche en un bol para poder cogerlo más fácilmente con la espátula. Este dulce de leche lo compré en Mercadona y os lo recomiendo 100% porque está de muerte.

Utilicé el sobrante de haber hecho las circunferencia de papel de horno para los moldes para cubrir la bandeja de la tarta ya que es la que puse al decorar la tarta. Está partido en dos para poder tirar y que salgan fácilmente.
El primer paso es mojar bien el bizcocho con el almíbar.
Ponemos una capa generosa de dulce de leche y lo extendemos hasta los bordes. No pasa nada si se sale un poco. Después no se notará.
Así vamos haciendo con todas las capas: Bizcocho - almíbar - dulce de leche.
Por último ponemos la tapa. Mi consejo es utilizar una de las bases, impregnarla con el almíbar y colocarla boca abajo, para que la parte más lisa quede hacia el exterior.
Llega el momento de cubrir la tarta. Primero ponemos una capa fina de ganache que se llama la recoge-migas. Esta capa se emplea para retener todas las migas que se desprenden de la tarta cuando la manipulamos. Se notarán los bizcochos, pero no pasa nada porque después pondremos una capa más generosa y quedará todo bien cubierto. Tenemos que meter la tarta en la nevera para que el ganache se endurezca y poder extender la segunda capa de chocolate. Unos 10 minutos será suficiente.
Extendemos la segunda capa siendo generosos e intentamos dejarlo lo más liso posible. Si no queda perfecto no pasa nada. Como veis en la foto, no me molesté mucho en alisar la parte de arriba ya que la iba a cubrir con distintos chocolates.
Para decorar la tarta utilicé un sin fin de "porquerias" deliciosas. Escoged las cosas que más os gusten y ponerlas a discreción, porque nada más se pongae la tarta en la mesa habrá una mano indiscreta que ira a por su chocolate favorito.
Yo la decoré de esta manera, como un popurri. Definitivamente compré chocolates de más, pero por eso no hay problema porque encontramos una solución rápida y eficaz de deshacernos de todo jajaja
Como era para un cumpleaños no podían faltar las velas en el centro y como extra puse un par de bengalas que compré en un bazar.
En esta foto tan poco artística podéis ver el interior. Las capas no me quedaron muy homogéneas pero no pasa nada, el sabor y la alegría al comer la tarta son las mismas.
Espero que os haya gustado esta tarta y si la probáis no dudéis en contármelo.
Nos vemos la próxima semana con una nueva receta.

Muack!
Sofía G. Llaca