martes, 30 de enero de 2018

Cookies de chocolate blanco y arándanos

¡Buenos días de martes! Esta semana si que si publicamos a tiempo. ¡Yujuuu! Vamos volviendo poco a poco a la normalidad, y lo que nos ha costado...

Sabéis que hace un par de semanas pase unos días por Madrid, y cuando estoy allí no puedo evitar ir al Starbucks. Si... con la de sitios bonitos a los que ir y con la de cafeterías que hay, yo tengo que ir a Starbucks. Se me hace ya tradición, porque además de que el sitio me gusta mucho, no tengo muchas oportunidades de ir ya que no tengo ninguno cerca. Bueno, algún día abrirán el primero de Asturias en Oviedo, pero al paso que vamos yo ya ni viviré aquí para verlo abierto jajajaja.

Bueno a lo que iba. Fui a Madrid, me pase por un Starbucks y.... ¡probé una cookie deliciosa! Suelo ser una incondicional del muffin de arándanos, pero no tenia mucha hambre y me apeteció probar unas mini cookies que tenían de chocolate blanco y arándanos. ¿Cuál fue mi sorpresa? que estaban de muerte. Así que en ese momento decidí que tenia que hacerlas en casa nada más llegar, y eso hice. Así que hoy os traigo esta receta de cookies que no os podéis perder.

INGREDIENTES:

250 gr. de harina
200 gr. de azúcar moreno
85 gr. de mantequilla pomada
1 huevo
1/2 cucharadita de levadura seca (tipo Royal)
1/2 cucharadita de bicarbonato
Una pizca de sal
150 gr. de chocolate blanco
60 gr. de arándanos deshidratados

PREPARACIÓN:

Comenzamos blanqueando la mantequilla con el azúcar. Esto es hacer una especie de crema con ello. Después añadimos el huevo y lo integramos en la crema.

En un bol a parte juntamos todos los ingredientes secos (harina, levadura, bicarbonato y sal) para tamizarlos y que se repartan de una manera homogénea. Se lo añadimos a la mezcla anterior hasta que nos quede una masa suave y densa.

Añadimos el chocolate blanco troceado en pequeños trocitos y los arándanos.

Ahora nos podemos ayudar con una cuchara de servir helado para formar bolitas. Depende del tamaño de la cuchara serán mas grandes o más pequeñas, pero siempre nos saldrán del mismo tamaño. En mi caso son más bien pequeñas, así que tardarán menos en el horno.

Con el horno precalentado a 180 ºC metemos las cookies hasta que se empiecen a dorar. Yo las tuve unos 10 minutos aproximadamente, pero siempre pendiente de ellas. Las sacamos cuando estén y las dejamos enfriar en una rejilla.
Quedan blanditas, como a mi me gustan, y además aguantan muy bien (si no las devoráis rápidamente). Metidas en una lata podéis tenerlas perfectas por una semana.

Como podéis ver, las fotos de esta semana no son gran cosa. No me digáis por qué, pero esta vez no estaba yo muy católica con la cámara, debemos de estar un poco enfadadas porque la inmensa mayoría me salieron fatal, vamos que fueron directamente a la papelera. He podido salvar dos fotos y tampoco es que sean para dar palmas. Pero lo importante es que veáis el aspecto que tienen, que dan ganas de meterles un mordisco jajaja

Espero que os guste mucho la receta de esta semana, que después de tanto tiempo sin una receta dulce ya era hora. Nada mejor para acabar el primer mes del año ¿no?
Nos vemos en Febrero, que vendrá alguna receta especial para celebrar el mes más romántico del año.

¡Hasta la semana que viene! :D

Muack!


jueves, 25 de enero de 2018

Pollo a la cerveza fácil

¡Hola! Ya vuelvo por aquí. Parece que no empiezo bien el año porque voy todas las semanas apurada con la receta. Pero bueno, ya no tengo muchos más compromisos que me hagan irme de viaje en un futuro cercano, así que podré organizarme un poco mejor :)

Hoy vengo con una receta suuuuuper sencilla y que está buenísima. Si os gusta el pollo os aseguro que esta manera de hacerlo os va a encantar. Iba a preparar pollo al ajillo, que básicamente en casa lo preparamos igual pero con vino blanco, pero como no teníamos vino en la nevera, así que acabó siendo pollo a la cerveza. Y no os asustéis si como a mi no os gusta la cerveza, porque le da un gusto buenísimo, os lo aseguro.

La receta es para tres raciones, pero calculad una zanca por comensal y el resto de proporciones no varían mucho ya que van un poco al gusto de cada uno. Aquí os pongo una aproximación de como lo hacemos en casa, pero que es más bien a ojo.

INGREDIENTES:

3 zancas de pollo partidas a la mitad y sin piel
Ajo picado (bastante, al menos 3 o 4 dientes)
1 pastilla de Avecrem
Perejil (aproximadamente una cucharada, si, también es bastante jaja)
250 ml. de cerveza
Aceite
PREPARACIÓN:

En una tartera ponemos un chorretón de aceite y sofreímos un poco el ajo.
Ponemos el pollo para que se selle y coja un poco de color antes de añadir el resto de ingredientes.
Cuando ya tenemos el pollo sellado añadimos el perejil, la pastilla de avecrem desmenuzada y la cerveza.
Dejamos que hierva subiendo un poco el fuego, ya que hasta ahora lo teníamos a una temperatura media (mi cocina llega hasta el 9 y lo tenía en el 5).
Cuando hierva volvemos a bajar a temperatura media (seguirá al chop-chop-chop) y lo dejamos cocinar aproximadamente una hora dándole vueltas al pollo para que se haga bien por todas partes. A medida que le damos vueltas veremos que se va deshaciendo, ahí sabremos que esta hecho.
Y así de sencillo lo tenemos ya listo para servir con unas patatas o lo que más os guste. Tengo que admitir que en mi casa somos muy patateros, así que es siempre lo que utilizamos de acompañamiento. Pero podéis preparar una ensalada, unas verduras salteadas o un poco de arroz.
Espero que lo probéis y me digáis si os gusta o si cambiaríais algo. Cada uno tiene su toque y siempre viene bien renovar alguna receta o darle un giro diferente.

¿Os gustan este tipo de recetas sencillas para el día a día? Ya se que hemos empezado el año con muchas recetas saladas y me gustaría saber que opináis. De todos modos estoy segura de que la semana que viene ya empezaré con las dulces, porque volvemos a estar de celebración en casa y pretendo hacer algún postre rico rico. Además de que tengo más ideas dulces en mente, pero ya sabéis que se admiten sugerencia ;)

¡Ya me despido por hoy hasta la semana que viene! Pero seguiré por las redes sociales, a ver si les doy un poquito de vidilla jajajaja
¡Feliz fin de semana, que ya no queda nada! 

Muack!

martes, 16 de enero de 2018

Ensalada templada de pollo y champiñones

Después de los excesos de Navidad parece que estamos todos buscando recetas un poco más sanas y si son sencillas de preparar mejor. Con esa intención vengo yo hoy, que supongo que me dure hasta la próxima tarta que quiera hacer jajaja, pero por ahora vamos a por un poco de comidita sana.

Este mes lo tengo repleto de viajes y comidas fuera de casa. Hace una semana y media me fui a Vigo con unos amigos, como os conté en el anterior post, y mañana vuelvo a coger la maleta y me voy a Madrid unos días. Así que además este "plan healthy" me viene muy bien mientras estoy en casa, porque sino terminaré enero rodando.

Bueno y que no me entretengo más porque parece que estoy dandole vueltas todo el rato a lo mismo sin ir a la receta, que es una ensalada que esta buenísima. Yo no soy muy fan de lo verde, así que darle un toque distinto hace que me apetezca un poco más. 

Nunca había añadido champiñones a una ensalada, así que es lo que voy a hacer. Allá vamos.

INGREDIENTES (2 personas):

1 bolsa de mezcla de lechugas, la que más os guste
1 pechuga de pollo en filetes
1 lata de champiñones
1 huevo duro
cebolla
tomates cherry
sal, aceite y vinagre (el que más os guste)

PREPARACIÓN:

Comenzamos preparando la parte templada de la ensalada, es decir la pechuga y los champiñones.

Salpimentamos la pechuga al gusto. A mi me gusta echarle un poco de sal, ajo en polvo y perejil. Y hacemos los filetes a la plancha.

En otra sartén preparamos los champiñones, que en realidad yo no hago nada más que calentarlos. Normalmente utilizo los laminados de lata, pero esta vez los cogí enteros y los partí a la mitad.

Estos dos pasos podemos hacerlos en la misma sartén, ya que en realidad después juntaremos los dos sabores y así manchamos menos.

En un bol echamos la lechuga, un huevo duro cortado en gajos o como más nos guste, un poco de cebolla y los tomates cherry, cortados a la mitad o enteros. 

Troceamos el pollo y se lo añadimos a la ensalada junto con los champiñones.

Aliñamos la ensalada al gusto y ya la tenemos lista.
¿Habéis visto que plato más sencillo y completo? Si os soy sincera, una ensalada no es algo que me suela apetecer, pero menos en invierno. Soy más de platos calentitos, así que dándole ese toque templado es una manera en la que en esta época del año pueda comerme una ensalada. 

He de admitir que está muy buena, pero de todos modos os voy a dar un tip. Como vengo diciendo no soy muy de ensaladas, pero recientemente he probado a añadirles una cucharada de guacamole, un guacamole sencillo de aguacate machacado, sal y limón, y le da un giro que si te gusta el aguacate te va a mejorar muchísimo una ensalada ;)

Espero que os haya gustado esta receta y que además os sirva mi mini consejo del aguacate.

Nos vemos la próxima semana, aunque no se si llegaré a tiempo para publicar una receta el martes, lo más probable es que no, pero a lo largo de la semana la tendréis.
¡Hasta la semana que viene!

Muack!

jueves, 11 de enero de 2018

Volován de carne y de bechamel

Volvemos después de las fiestas, un poquito tarde eso sí. Resulta que el día después de Reyes me fui a Galicia unos días con unos amigos y os puedo decir que disfruté como una enana. Y además probé el buen marisco. Aunque sea de costa no estoy acostumbrada a comer marisco, es de eso que supones que no te gusta o al menos prefieres pensar que es así para no estar tentada a ello. Pero, ¿como podía ir a Vigo y no probar una mariscada? Y he de admitir que me encantó. Bueno, si... había por ahí unas croquetas por si acaso jajaja
Bueno, que ya me estoy yendo del tema.... Vamos a lo importante, la receta de la semana. El día de Reyes mi madre preparó (y yo ayude un poco) unos volovanes que estaban de muerte. En sí no es algo difícil de prepara, ya que puedes encontrar el volován en cualquier supermercado, así que os traigo dos rellenos deliciosos.

Pero primero os quiero contar un poco de historia del volován. Su nombre viene del francés vol au vent, y surgió cuando un cocinero francés del siglo XVIII relleno varias capas de hojaldre, lo metió en el horno y al ver que se inflaba, uno de sus ayudantes grito vol au vent! queriendo decir que salían volando. Os dejo un enlace pinchando aquí donde podéis leer un poco más sobre esta manjar que puede ser tanto dulce como salado. Los que vamos a preparar hoy son dos versiones saladas muy sencillas
INGREDIENTES:

Volovanes grandes (12)
Queso rayado 

Volován de carne picada
300 gr. de carne picada
1/2 cebolla
1 o 2 cucharadas de salsa de tomate
Coñac
Queso en polvo (parmesano)
Sal
Ajo
Perejil

Volován de bechamel
2 cucharadas de harina
Leche (a ojo)
Sal
Aceite
1 lata de bonito en aceite de oliva 
1 huevo duro

PREPARACIÓN:

Vamos a empezar con los volovanes de carne picada. La receta utilizada es la misma que para hacer el pastel de carne que ya tenéis en el blog (aquí)

En una sartén con un poco de aceite pochamos un poco la media cebolla bien picada. Después añadimos la carne picada y las especias junto con la sal o media pastilla de Avecren (depende de los gustos de cada uno). Cuando vemos que la carne ya va estando hecha, añadimos el coñac y lo dejamos reducir para que pierda el alcohol a fuego medio-bajo. Una vez que lo tenemos listo añadimos las dos cucharadas de salsa de tomate y queso en polvo al gusto, revolvemos bien y reservamos.
Ahora toca preparar el relleno de bechamel, que se hace igual que en la receta anterior de los mejillones tigre pero cambiando los mejillones por una lata de bonito en aceite de oliva. Primero derretimos un poco de mantequilla o calentamos un buen chorro de aceite (en este caso lo preparamos con aceite), tostamos bien la harina y vamos añadiendo poco a poco la leche a medida que vamos necesitandola. Dejamos cocer bien la bechamel sin dejar de remover para que no se hagan grumos ni se nos pegue. Tardaremos un poco, pero siempre sabrá mejor que si compramos la bechamel en el supermercado. No nos podemos olvidar de la sal, que podemos ir echando a medida que vamos probando (con cuidado de no abrasarnos la lengua, os lo digo desde la experiencia jaja). cuando tenemos ya la bechamel, que nos ha espesado y no sabe a harina cruda, añadimos el huebo duro picado y el bonito. Lo integramos bien y reservamos.
Vamos a dejar templar un poquito los rellenos, más que nada para no correr el riesgo de quemarnos, ya que al final lo meteremos al horno y volverán a coger calor.

Toca rellenar los volavanes. A unos les hemos quitado la tapa con cuidado de no destrozarlos. Con un cuchillito o mejor con una espátula levantamos un poco del "culo" del volovan sin llegar a vaciarlo del todo ni romperlo.
Este relleno nos dará para 6 volovanes grandes de cada sabor. Los de carne los decoramos con la tapa y los de bechamel con un poco de queso rayado para que se gratine en el horno. Si queréis tambien se lo podéis añadir a los de carne, pero acordaros que ya leva el parmesano en el relleno.

Metemos en el horno al horno para calentarlos, ya que ya esta todo cocinado. Aproximadamente unos 5 o 10 minutos a 180 ºC.
Son bastante contundentes, sobretodo el de carne, pero para una comida dos son perfectos. Nosotros no los acompañamos con nada en especial ya que teníamos la mesa repleta de embutidos, quesos y patés. Ya sabéis, una mesa completa de Navidad. De todos modos si queréis podéis acompañarlos de una pequeña ensalada. También podéis inventaros rellenos, ya que todo le va estupendamente. 
¿Vosotros de que los haríais? Yo ya me estoy pensando el próximo relleno de salmón. Tendré que probarlo y ya os diré que tal, pero por hoy me despido aquí.

Espero que hayáis tenido unas Navidades fabulosas y hayáis disfrutado del tiempo en familia :D

Nos vemos la semana que viene.

Muack!


martes, 2 de enero de 2018

Mejillones tigre

¡¡¡Feliz año a todos!!! 

Espero que ya estéis todos recuperados de la fiesta de Nochevieja y estéis listos para seguir con las recetas :)

Para empezar el año os traigo una receta que hice para la cena de Nochebuena. Quería hacer algo diferente, incluir en el picoteo una nueva receta. Y se me ocurrió hacer unos mejillones tigre, que siempre había comido fuera de casa y nunca había intentado hacerlo yo, así que me lancé de cabeza.

Los mejillones tigre son como croquetas de mejillón, pero con la peculiaridad de estar servidos en una de sus cáscaras.

Tengo que reconocer que soy lo peor preparando bechamel, así que si, literalmente me lancé de cabeza con esta receta justo el día de Nochebuena. Pero tuve la suerte de que conseguí prepararla bien y quedaron fabulosos. Una receta un poco trabajosa pero que si lo preferís, podéis hacerlos con antelación y congelarlos.

INGREDIENTES:

800 gr. me mejillones (cocidos)
1 huevo duro
1/4 de cebolla
Harina
Leche entera
Aceite
Sal
Pan rallado
2 huevos para rebozar

PREPARACIÓN:

1. Cocemos los mejillones con un chorrito de agua o vino blanco hasta que se abran, o por el contrario, podemos comprarlos ya preparados. Esto es lo que hice yo para ganar un paso, que no es muy difícil, pero si que es más cómodo así. Los que utilicé yo son los siguientes, que tienes que meter 4 minutos al microondas y listo.
2. Separamos el mejillón de las cáscaras, intentando no romperlas.
3. Limpiamos las cáscaras muy bien ya que después las utilizaremos para servir. Tenemos que reservarlas en la nevera porque si las dejamos fuera se crean bacterias, que obviamente queremos evitar. De esta manera el frío las mata. Y si encontrásemos unas cascaras estupendas y quisiésemos utilizarlas la próxima vez, lo que tendríamos que hacer es guardarlas bien limpias en el congelador.
4. Troceamos los mejillones y reservamos.
5. Ahora toca ponerse con la bechamel. El invierno pasado os enseñábamos a hacer unos medallones de bechamel y esta vez utilicé esa receta que me enseñó mi tía abuela (os dejo aquí la receta). El único cambio es que en vez de utilizar mantequilla utilicé aceite suave para sofreír un poco de cebolla y darle más saborcillo. Por lo que empezamos a hacer la bechamel sofriendo la cebolla cortada en trocitos muy pequeños.
6. Cuando ya tenemos la cebolla, añadimos la harina. Como veis, no pongo cantidades porque lo hice a ojo, pero más o menos eché dos cucharadas bien cargadas (si, es una receta de abuela sin medidas jaja). Tenemos que tostar durante unos minutos la harina para que después no nos quede ese sabor de harina cruda tan molesto.
7. Tras esos 5-8 minutos tostando, vamos añadiendo poco a poco la leche. Removemos muy bien y enérgicamente con unas varillas. Al principio será trabajoso, pero a medida que se va integrando la harina y vamos añadiendo leche se volverá más fácil y obtendremos una crema suave. En total debí de utilizar 3/4 de litro de leche y estuve removiendo y removiendo mucho tiempo, pero no queremos encontrar grumos, ¿verdad?
8. Entre revolver y revolver no nos tenemos que olvidar de la sal e ir corrigiendo a medida que lo vamos probando
9. Ahora toca que cueza bien durante unos 30-40 minutos removiendo cada poco. De esta manera nos espesará un poco la bechamel y se quitará del todo el sabor  a crudo que nos pueda quedar.
10. Cuando lleve cociendo unos 15-20 minutos al chop-chop-chop añadimos los mejillones y el huevo duro, todo muy bien troceado.
10. Apartamos del fuego y comenzamos a rellenar las cáscaras de los mejillones. A mi me salieron 24 unidades.
11. Dejamos reposar en la nevera hasta que la masa se enfríe y enfurezca, así será más fácil de rebozar.
12. Ahora toca mancharse las manos. Rebozamos los mejillones, solo por la parte de bechamel. Primero pasamos por pan, después por huevo y por último otra vez por pan.
13. Freimos los mejillones en aceite bien caliente. No tenemos que dejarlo mucho, solo lo justo para que se doren y se calienten, ya que ya lo tenemos todo cocinado.
14. Servimos y degustamos. Y tened cuidado con la cáscara.
Y menudo tostón que os he dejado de receta eh. Pero merece, sin ninguna duda, la pena. 

Seguimos en fiestas, así que espero que os animéis a preparar esta receta o si no reservarla para otra ocasión. Sea lo que sea, sabéis que aquí podéis encontrar el paso a paso que espero que sea muy fácil de seguir. Y os digo una vez más, yo la gafe de la bechamel, después de varios intentos fallidos en los últimos años, conseguí que me quedase un relleno riquísimo.

Espero que estéis pasando una fiestas divertidas y felices.

Nos vemos en la próxima receta ;)