martes, 7 de noviembre de 2017

Masa brisa o quebrada. Básicos de cocina

¡Buenos días de martes! ¿Que tal ha comenzado la semana? Por aquí estamos de maravilla, aun saboreando la tarta de la semana pasada. ¿La habéis visto ya? Si no es así, aquí os dejo el enlace para ver que fácil es hacer una tarta de calabaza.

En esa receta utilizamos una masa brisa para hacer la base de la tarta, y os decía que podíamos comprarla ya hecha o podíamos hacerla en casa. Así que hoy os voy a contar como hacer la masa tanto para tartas dulces como saldas, como por ejemplo para una Quiche Lorreine. Solo varía la cantidad de azúcar.

Con las cantidades que os pongo os puede dar para dos tartas, así que podéis dividir las porciones a la mitad o podemos congelar lo que nos sobre. Nos puede aguantar hasta tres meses, y para descongelarla solo hay que sacarla del congelador y dejarla en la nevera.

INGREDIENTES:

320 gr. de harina
225 gr. de mantequilla
1 cucharadita de sal
Azúcar: 1 cucharadita para recetas saladas y de 4 o 5 para recetas dulces
4-5 cucharadas de agua fría

PREPARACIÓN:

En un robot de cocina, podemos hacerlo a mano tambien, ponemos todos los ingredientes secos y la mantequilla fría cortada en cubitos pequeños. A velocidad media integramos los ingredientes hasta que quede como arenilla gordita.

Empezamos a añadir el agua de cucharada en cucharada hasta que veamos que se empieza a compactar. Serán unas 4 cucharadas de agua, pero suele depender de la humedad ambiental.

Ahora podemos pasarlo a la mesa con un poco de harina y terminar de amasar hasta que nos quede una bola lisa y firme. Si lo vemos necesarios, porque la masa esté pegajosa, podemos ir espolvoreando un poco más de harina, pero con cuidado de no pasarnos.
Envolvemos la bola de masa en papel film o transparente y lo dejamos al menos media hora en la nevera antes de utilizarla, así endurecerá un poco y será más fácil de trabajar.
Cuando saquemos la masa de la nevera la extenderemos con un rodillo en una mesa enharinada. Para que tampoco se nos pegue al rodillo es bueno enharinarlo un poco también.
Parece que todo es enharinar, pero es importante para que no se nos pegue. Esto también ocurre con el molde. Untamos con un poco de mantequilla el molde para tartas que vayamos a utilizar y lo espolvoreamos un poco de harina.
Colocamos sobre el molde la masa ya estirada y lo ajustamos bien a todos los bordes del molde.
Tras haber manipulado la masa, ésta volverá a estar blandita, así que la volvemos a meter en la nevera un mínimo de media hora.

Para pre-cocerla antes de añadirle el relleno podemos hacerle agujeritos con un tenedor o coger un papel de horno y hacer una bola con el (esto hace que sea más fácil de manejar), estirar la bola y colocar el papel sobre el molde con la masa extendida y cubrir con legumbres. Estas dos técnicas se utilizan para que no se formen burbujas en la masa y  no pierda su forma.
Horneamos a 180ºC grados con el horno ya precalentado hasta que la masa este dorada. Serán unos 15 minutos, pero ya sabéis que es mejor ir controlándolo. Sacamos del horno y ya está lista para añadir cualquiera que sea el relleno que vayamos a utilizar.
NOTA: Si vais a la receta de Quiche Lorreine que tenemos en el blog, veréis que tenemos otra receta de masa quebrada (salada), mucho más sencilla, ya que son solo tres ingredientes. La verdad que las dos son igual de buenas. La única diferencia es que esa es la que hace mi madre siempre, y esta la  que hago yo. Pero el resultado es el mismo. Así que podéis elegir la que más os guste ;)

Espero que esta receta os sea de utilidad y la pongáis en práctica.

¡Feliz martes!