martes, 28 de marzo de 2017

Wobbly cheesecake

¡Buenas! Un nuevo martes y con ello una nueva receta. La receta de hoy hace mucho que la quería hacer, pero desde diciembre se ha convertido en una idea obsesiva que me persigue a todas horas. ¿Porque desde diciembre? En diciembre hicimos escala en Japón, para ser exactos en Mizushima e Iwakuni y me regalaron unos bollitos típicos de allí Os juro que nunca había comido un bizcocho tan esponjoso y aireado. Así que el Woobly cheescake se convirtió en mi obsesión, desde entonces ni se la de vídeos y blogs que he visitado comparando esta receta, por eso debía ser la que hiciera a mi vuelta. ¡Y aquí esta! Lo cierto es que la receta no podía ser mas sencilla, aunque tiene un pequeño secreto que en nada os desvelaré. Pero sin más preámbulos vamos a la receta:


INGREDIENTES:

50 gr. de mantequilla
250 gr. de queso crema
100 ml.  leche
6 huevos
60 gr. harina 
20 gr. maizena
1 limon
1 cucharada de extracto de vainilla.
140 gramos de azucar normal.


PREPARACIÓN:

Lo primero que haremos es precalentar el horno a 170ºC, por arriba y por abajo (como ya sabéis cada horno es un mundo y si vuestro horno es muy potente o por el contrario un poco lento deberéis ajustar estos datos al vuestro).

En un recipiente apto para el baño María ponemos la leche, la mantequilla y el queso. Lo ponemos al baño María mientras revolvemos sin parar asegurándonos de que se mezclan todos los ingredientes y no nos queda ningún grumo. Cuando tenemos una crema lisa y sin grumos, lo dejamos reposar hasta que enfrié. 

Separamos las yemas de las claras.

En un bol batimos las yemas con el zumo de limón, la vainilla y la ralladura de limón hasta que estén esponjosas. 

Tamizamos las harinas, y se las añadimos a la mezcla de las yemas poco a poco, mientras mezclamos con la batidora eléctrica evitando que nos queden grumos. 

Una vez que la crema de queso este fría la añadimos a las yemas. Es importante que este fría porque sino las yemas se nos cuajarían.

Ahora deberemos montar las claras que teníamos reservadas. Para ello es importante que estén a temperatura ambiente y que el bol que vayamos a usar este completamente limpio y seco. Una vez que las claras empiecen a subir vamos añadiendo el azúcar poco a poco.

Mezclamos el merengue con la mezcla de yemas. Para ello, echamos primero una cucharada de merengue en la mezcla de yemas y removemos para igualar texturas. Después, vamos añadiendo el merengue a cucharadas y lo mezclamos con unas varillas y movimientos envolventes para que no se baje.

Ponemos el molde en nuestra bandeja con agua y lo introducimos en el horno al baño María durante una hora. 

¡Y aquí viene el truco del almendruco! Como habréis observado esta receta se parece a un suflé, por eso es muy importante que lo dejéis enfriar sin sacarlo del horno para evitar que se baje.

Una vez listo podéis decorarlo con azúcar glas o con frutos rojos (según gustos)


¡Feliz martes!