martes, 20 de diciembre de 2016

Bûche de Noël o Tronco de Navidad

¡Ya entramos en la semana de Navidad! 

Durante esta semana muchos se quedan de vacaciones, vuelven a casa y se reencuentran con gente querida. Es una semana llena de abrazos, sonrisas, sorpresas y reuniones familiares y de amigos. En resumen, una semana... ¡especial!

Algo característico de la época son las tradiciones, y en este post traemos un postre tradicional francés, el cual tiene una bonita historia detrás.

Hace muchos, muchos años existía una tradición que consistía en adornar con lazos verdes, sal y a veces salpicar con aceite y vino un gran tronco que en Nochebuena que el más pequeño de la casa arrojaría a la chimenea mientras se cantaban villancicos y los abuelos contaban historias. En el momento en el que ya solo quedaban cenizas, las guardaban durante un año como amuleto de buena suerte y así evitar los males y las catástrofes.

Sin embargo, al llegar la Revolución Industrial, las cocinas fueron de carbón, y esta tradición, que databa del siglo XII, empezó a desaparecer. Aun así en algunas casas trataban de conservar la costumbre.

En la época de Napoleón II finalmente se volvió casi imposible continuar la tradición de quemar el tronco ya que debido a la gran cantidad de enfermedades que había durante el invierno, se ordenó tapar todas las chimeneas para que no entrase el frío.

Como solución para no perder la tradición, en 1898, al pastelero francés Pierre de Lacam se le ocurrió crear un postre con forma de tronco el cual estaba relleno de crema pastelera de chocolate o crema de mantequilla de café, lo que hoy conocemos como Tronco de Navidad o Bûche de Noël.

Después de este sermón no me voy a enrollar más porque la receta es larga de contar y además hay muchas fotos del paso a paso. Aquí os dejo el Tronco de Navidad relleno de crema de turrón.

INGREDIENTES:

Para el bizcocho:
4 huevos
120 gr. de harina
120 gr. de azúcar

Para la crema de turrón:
200 gr. de turrón blando o Jijona
250 ml. de leche
250 ml. de nata
2 yemas
15 gr. de azúcar
40 gr. de maizena

Para el almíbar:
50 gr. de azúcar
50 ml. de agua

Para la cobertura de chocolate:
200 gr. de chocolate para coberturas
200 ml. de nata
50 gr. de mantequilla

PREPARACIÓN:

Comenzamos haciendo el bizcocho separando las yemas de las claras. En un bol montamos las claras a punto de nieve añadiendo 60 gr. del azúcar hacia la mitad del proceso. En otro bol blanqueamos el resto del azúcar con las yemas. Una vez estos dos pasos hechos, agregamos la mezcla de las claras en la de las yemas con movimientos envolventes para que no se vaya el aire que hemos creado. Finalmente añadimos la harina tamizada también con movimientos envolventes.





Ya tenemos la masa lista, por lo que la extendemos en la bandeja del horno que tendremos cubierta con papel sulfurizado. Tenemos que intentar que nos quede con forma rectangular y lo más homogéneo posible. Lo horneamos a 180 grados (el horno lo tenemos que tener precalentado) durante unos 10 minutos. No debemos de quitarle el ojo ya que es un bizcocho muy fino y en un segundo se nos puede pasar de cocción.


Ahora toca la parte que más miedo me daba, enrollarlo. Para ello cubriremos el bizcocho con un papel sulfurizado y le damos la vuelta, de modo que nos quede el primer papel hacia arriba y podamos despegarlo de la base del bizcocho con cuidado. Colocamos otro papel encima (si en esta receta gastamos mogollón de papel de horno) y comenzamos a enrollar. Una vez hecho el rollo lo dejamos enfriar mientras hacemos el resto de pasos.






Viene el momento de preparar la crema de turrón. Comenzamos derritiéndolo junto a la leche y la nata a fuego medio. Por otro lado juntamos las yemas con el azúcar, no hay que blanquearlo, solo integrar los dos ingredientes. Cuando se haya derretido el turrón con los líquidos añadimos la mezcla de yema y batimos con la ayuda de unas varillas. Una vez integrado, añadimos la maizena sin dejar de batir. Seguiremos así hasta que nuestra crema espese. Después lo pasamos a un bol para que enfríe.






Pasamos ahora a la cobertura, uno de los pasos más sencillos. En un cazo derretimos el chocolate con la nata. Cuando lo tengamos deshecho lo apartamos del fuego y añadimos la mantequilla. Revolvemos hasta que quede un chocolate sin grumos y brillante. Lo pasamos a un bol y lo dejamos enfriar, ya que así cogerá consistencia y será más fácil después decorar nuestro tronco.



Por último nos queda preparar el almíbar poniendo el azúcar y el agua al fuego. Esperamos removiéndolo de vez en cuando con unas varillas hasta que rompa a hervir. Lo dejamos 5 minutos y listo.


Llego el momento de nuestra obra de ingeniería, montar el pastel. 

Desenrollamos el bizcocho y lo empapamos bien con el almíbar ayudándonos con un pincel de cocina. Lo cubrimos con la crema de turrón y lo volvemos a enrollar con cuidado.







Cortamos los dos extremos del tronco como muestro en la foto para darle la forma de ramas cortadas.


Con las porciones que hemos cortado las colocaremos en el tronco, una a un lado y otra encima. Primero ponemos un poco de chocolate para que se pegue bien y tratamos de colocarlo lo más firme posible, sin apretar mucho, que no queremos que se nos salga el relleno.




Y ahora viene la parte más divertida, pintarlo todo de chocolate, yo me ayudé con una espátula. Dejaremos los extremos del tronco y de las ramas cortadas sin cubrir, ya que el chocolate simula la corteza. Podemos dejarlo con el relieve que hemos hecho al cubrirlo con chocolate o darle más textura con un tenedor. A mi me gustó como quedó a la primera, por lo que no hice lo del tenedor. 



Y ¡tachan! ya tenemos nuestro tronco. A partir de aquí podemos dejar volar nuestra imaginación al decorarlo. Podemos espolvorear azúcar para simular nieve, podemos hacer setas de merengue, ponerle flores y hojas... lo que más nos guste o dejar a los más peques que lo decoren a su manera.

Esta receta la encontré en la página de Lidl y me gustó tal y como estaba, además vi que tienen un vídeo en el que lo explican paso a paso. Os dejo su link por si queréis echarle un vistazo.



Espero que os haya parecido interesante la historia y la receta. Me despido rápido, que se me hace eterno.


¡Sed felices y feliz Navidad!


Millones de besos ;)