martes, 17 de abril de 2018

Tarta tendencia de 2018 (base de bizcocho)

Hace tiempo que quería publicar esta receta, pero por una razón u otra no lo he hecho hasta ahora. Estoy segura de que muchos de vosotros, por no decir todos, conocéis la tarta tendencia de este año. Si, esa que es en forma de letras o de número. Que yo sepa no tiene un nombre específico, pero lo que si se es quién fue su creadora. La idea original viene de una repostera israelí llamada Adi Klinghofer, que a través de su cuenta de Instagram (@adikosh123) enseñó al mundo sus creaciones originales y maravillosas, pero además decoradas de manera llamativa.

Para nuestro tercer aniversario me decidí a probar la tarta, pero me decanté por una versión diferente. Originalmente la base de esta tarta es de galleta, pero por gusto propio prefería hacerla de bizcocho. Definitivamente es una delicia, pero tendré que probar otras versiones. Hay quienes las hacen de galleta de vainilla, de galleta de almendra, hojaldre, masa quebrada... Las posibilidades son innumerables, y más si tenemos en cuenta el amplio abanico de rellenos que podemos utilizar, como crema de queso, nata, ganaché de chocolate, mousses... Y no nos olvidemos de la decoración, que es la reina del pastel. Podemos utilizar chocolatinas, chucherías, merengues, galletitas, macarons, flores, creaciones de fondant... Lo que más nos guste.

Hoy os voy a presentar mi versión, de bizcocho y una especie de nata con un poco de crema de queso para darle un toque más especial. 

Para el bizcocho pensé en hacer el mismo que utilizo para los brazos de gitano y troncos de navidad, ya que es fino y súper esponjoso. Para hacerlo necesitaremos lo siguiente:

INGREDIENTES:

4 huevos
120 gr. de harina
120 gr. de azúcar

PREPARACIÓN:

Comenzamos separando las yemas de las claras. En un bol montamos las claras a punto de nieve y hacia la mitad del proceso añadimos, sin dejar de batir, la mitad del azúcar.

En otro bol batimos el resto del azúcar con las yemas hasta que blanqueen un poco, esto quiere decir que será una mezcla de color naranja pálido y con un poco de aire.

Una vez que tenemos estos dos pasos hechos, agregamos un poco de las clara en la mezcla de yemas y azúcar y revolvemos. Así conseguiremos que las yemas tengan una textura más parecida a la de las claras y sea más fácil integrarlas. Ahora pasamos esta mezcla a las claras e integramos con movimientos envolvente para no perder el aire. Cuando lo tengamos añadimos la harina tamizada también con movimientos envolventes.
Pasamos a una bandeja de horno forrada con papel y alisamos la superficie. Horneamos con el horno precalentado a 180ºC entre 8 y 10 minutos. Como siempre digo, tenemos que estar pendientes para sacarlo en su momento y no se nos pase de cocción.
Cuando lo saquemos del horno esperamos un par de minutos para no quemarnos y procedemos a despegar el bizcocho. Para ello pondremos un papel de horno sobre el bizcocho y le daremos la vuelta. Con cuidado comenzaremos a despegar el papel que utilizamos en el horneado. Ahora dejamos enfriar por completo para poder montar la tarta.
Llega el momento de hacer el relleno. Será una mezcla de nata y crema de queso. Para que sea un poco más firme utilizaremos gelatina neutra, que no cambiará el sabor, pero hará que se mantenga la crema perfecta más tiempo. Para ello necesitaremos:

INGREDIENTES:

125 gr. de queso crema
80 gr. de azúcar glas
300 ml de nata (35% M.G.)
4 gr. de gelatina neutra en polvo
20 ml. de agua fría

PREPARACIÓN:

Comenzamos hidratando la gelatina, para ello vertemos el agua sobre los polvos y revolvemos con una cucharita. Dejamos reposar unos 10 minutos hasta que solidifique. Cuando haya pasado este tiempo metemos 15 segundo en el microondas a baja potencia para que se vuelva a derretir.
En un bol batimos el queso y la nata, ambos tienen que estar de la nevera, hasta que este casi montada. En este punto añadimos el azúcar glas tamizado y volvemos a batir un poco más, pero sin llegar a montar del todo.

Ahora vamos a integrar la gelatina. Como aun estará un poco caliente, cogeremos una cucharada de crema y la batiremos con la gelatina. Después añadiremos esto al resto de la crema. Así lo que hacemos es bajar la temperatura de la gelatina para que no nos corte la crema. Finalmente batimos unos minutos más hasta que la nata con el queso se monten.

Y por fin llegó el momento de montar la tarta. Para hacer la forma no necesitaremos unos moldes concretos. En mi caso lo que hago es imprimir la letra o numero que quiero utilizar del tamaño de un folio. Eso sí, tenemos que buscar uno que sea gordito para que la tarta tenga una buena base, como veis en la siguiente foto. A mi justo me quedo 1cm. más pequeña la base, pero lo arregle quitando medio centímetro de un lado de la "E".
Una vez la base cortada con cuidado, rellenaremos una manga con la crema y comenzaremos a hacer montoncito por toda la superficie. Intentad que sean de un tamaño parecido para que cuando pongamos la siguiente capa de bizcocho quede plana. Si no, aplastando un poco podemos rebajar el tamaño del relleno, y no os preocupéis si no queda perfecto estéticamente, ya que lo taparemos con el siguiente bizcocho.
Colocamos la segunda plancha de bizcocho y hacemos lo mismo que antes, hacer montoncitos de crema con la manga pastelera. En este caso tenemos que intentar que no nos quede muy "feo", pero de todos modos si pasa, siempre se podrá disimular con la decoración, que es el siguiente y último paso.

En mi caso voy a utilizar los merenguitos que os enseñé a hacer en el anterior post (pincha aquí para ver la receta), unas chucherías y unas bolitas y huevitos de chocolate. Pero ya sabéis que podéis utilizar lo que queráis.

Et voilá! Ya tenemos hecha nuestra tarta tendencia de este 2018. Parece complicada y después de este tostón que os he soltado parece que lleva una eternidad hacerla, pero en realidad no. Hacer el bizcocho es súper rápido y además se enfría también muy rápido, la crema se hace en un santiamén y finalmente el montaje tampoco es que sea muy largo.
No tenemos excusa para no probar esta tarta tan sencilla y, lo mejor de todo, preciosa. Es muy aparente y os aseguro que esta súper buena. En mi caso no lo añado almíbar al bizcocho porque me parece que la crema ya le da jugosidad (y lleva bastante crema), pero si queréis podéis emborrachar un poco los bizcochos.

Otra cosa que quería comentaros es que estas cantidades sirven para hacer un solo número o letra, como en mi caso que hice una "E". Si queréis hacer más es simplemente duplicar o triplicar las cantidades. En mi caso hice una plancha de bizcocho de donde saqué las dos letras para las capas, y con los recortes podéis montar pequeños pastelitos o simplemente usarlos para desayunar mojándolos en el café. No desaprovechemos nada :)

Tras esta parrafada que espero que no os haya asustado me despido. Si os animáis a probar la tarta me encantaría que nos lo enseñéis etiquetándonos ya sea en Facebook como en Instagram. Ahora sí, nos vemos la semana que viene, que ya toca otra cosa que no sea un postre, ¿no creéis?
¡Feliz martes!

Muack!

martes, 10 de abril de 2018

Merenguitos (merengue suizo)

¡Bienvenidos de nuevo! Hace tiempo que tengo un par de recetas en la recámara que estoy ansiosa por compartir con vosotros. La receta de hoy es una de ellas, y la de la semana que viene ya es la estrella. Comienzo con esta porque nos servirá para la semana que viene también. Vamos a preparar unos merenguitos deliciosos y delicados perfectos para decorar postres (y para comer a palo seco tambien jajaja).

Pero primero quiero comenzar contándoos los tres tipos de merengues que hay:
  • Merengue francés: este es el más sencillo de preparar. Se consigue batiendo las claras con el azúcar hasta que se montan y luego se hornea. Se suele utilizar en tartas como por ejemplo en las siguientes que ya hemos preparado:
  • Merengue suizo: este tipo es de dificultad media y es el más brillante. Es el merengue que prepararemos hoy, perfecto para hacer decoraciones.
  • Merengue italiano: este último es el más complicado y que aun no hemos preparado aquí. Para hacerlo hay que hacer un almíbar de azúcar e ir incorporándolo a las claras en forma de hilo mientras las batimos.

Ahora que conocemos los tres tipos vamos a por nuestro merengue suizo para formar pequeños merenguitos.

INGREDIENTES:

2 clara de huevo l (70 gr.)
140 gr. de azúcar blanco
1 cucharadita de zumo de limón

PREPARACIÓN:

En un bol al baño María ponemos el azúcar y las claras de huevo.
Dejamos que el azúcar se disuelva lentamente y sin dejar de remover con una varillas, ya que si no se nos pueden cuajar las claras, y no es lo que queremos.

Probamos con cuidado de que el azúcar se ha disuelto. Para ello cogemos un poco con los dedos y lo apretamos. Si no sentimos granitos de azúcar lo tendremos listo y lo quitaremos del fuego. Si no seguiremos un poquito más, ya que este paso es muy importante para que nos salgan bien los merengues.
Pasamos a un bol más grande y lo batimos a máxima velocidad hasta que las claras monten y además enfríen. Tardaran un poco, no os alarméis.

Para darle más brillo al merengue, cuando esté frío le añadiremos  el zumo de limo y batiremos un par de minutos más. Al final obtendremos un merengue firme y brillante.
Con la ayuda de una manga pastelera formaremos pequeñas montañitas en la bandeja del horno forrada con papel de horno.
En este momento, podemos untar un poco la manga y el merengue con un palillo y colorante en pasta. Así conseguiremos espirales de colores todas diferentes entre ellas.
Con el horno precalentado a 80ºC hornearemos los merengues durante 1 hora. Debemos ponerlos en la altura baja del horno, con calor por arriba y por abajo.
Cuando ya haya pasado la hora los sacamos del horno y dejamos que atemperen antes de despegarlos. No tardaran mucho ya que son pequeñitos.

Salen bastantes, por lo que para almacenarlos debemos meterlos en un tupper o un cajita metálica y tenerlos fuera de la nevera, a temperatura ambiente.
La próxima semana os enseñaré como decoro una tarta con estas pequeñas delicias, pero para ello nos toca esperar, y mientras podemos ir practicando ;)
 ¡Nos vemos el próximo martes!
Muack!

miércoles, 4 de abril de 2018

Nidos de Pascua de chocolate

¡Buenos días! Hacía tiempo que no me pasaba por aquí y ya lo echaba de menos. La verdad es que esta Semana Santa ha sido caótica pero al fin puedo volver.

Tenía pensada una receta para la semana pasada que no quiero dejar en el tintero, así que aunque llegue un poco tarde os voy a enseñar mi propuesta para esta Semana Santa. Se trata de unos niditos hechos con chocolate y cereales super sencillos. Son perfectos para hacerlos con los niños, pero seguro que su parte favorita será comérselos.

Para hacer estos nidos solo necesitaremos dos ingredientes. Vamos a por ello.

INGREDIENTES:

200 gr. de chocolate
70 gr. de cereales (*)

(*) Podemos utilizar los cereales que más nos gusten: arroz inflado, corn flakes... Pero para que queden un poco más reales yo utilicé unos cereales de Kellogg's que se llaman All-Bran Plus. Tengo que admitir que para tomar con leche no me gustan mucho, pero con el chocolate están buenísimos.

PREPARACIÓN:

Para hacer los nidos, tendremos que derretir el chocolate al baño María. El chocolate que yo utilicé fue el extrafino de Nestlé porque me parece que tiene un sabor suave que le puede encantar a los niños, pero podemos utilizar chocolate de cobertura, chocolate blanco, o el que más nos guste.

Cuando tengamos el chocolate totalmente derretido, separamos de fuego y añadimos los cereales. Las cantidades que pongo son orientativas, lo que buscamos es que el chocolate cubra los cereales pero que no quede muy líquida la mezcla. No se si me explico bien... quiero decir que no sobre demasiado chocolate.
Para hacer la forma de los nidos, yo utilicé un molde de muffins. Rellene con una cucharada y un poquito mas y repartí bien la mezcla. Después intenté hacer un pequeño hueco en el centro para que pareciese más un nido. 
Solo nos queda meterlo en la nevera para que el chocolate se solidifique y podamos decorar. En mi caso utilicé unos huevitos de chocolate y unas nubes en forma de pollitos.
Así de fácil y rápido se consiguen estos nidos tan monos. Son perfectos para una fiesta de Pascua o un cumpleaños, ya que son de chocolate, algo que le gusta a todos los niños, y además son muy vistosos y divertidos.

Espero que os guste y os animéis a probar esta receta aunque ya no vaya a ser para Pascua. 
¡Feliz miércoles!
Muack!

martes, 20 de marzo de 2018

Porridge de avena

¡Buenos días! A desayunaaaaaar

Parece ser que llega la primavera, pero no se si creérmelo del todo con este frío invernal. Pero que eso no nos frene. Por esta razón hoy he querido un desayuno con un poco de color para alegrarnos la mañana, pero aun así calentito para entrar en calor.

El desayuno que os propongo es porridge o gachas de avena, un desayuno muy nutritivo que nos mantendrá saciados hasta la comida.

La avena es un cereal muy completo y saludable que nos aporta una gran fuente de fibra, contribuye a disminuir el colesterol, refuerza el sistema inmunológico, regula la digestión... Una buena lista de beneficios que nos convencerán de empezar a incorporarlo en nuestra dieta. Vamos a ver una rica forma de hacerlo.

INGREDIENTES:

1 vaso de leche vegetal, de avena en mi caso
4 cucharadas de copos de avena
Sirope de agave (opcional)
Toppings (nueves, moras, bayas de goyi...)

PREPARACIÓN:

Ponemos todos los ingredientes excepto los toppings en un cazo a fuego medio hasta que rompa a hervir, sin olvidarnos de removerlo cada poco para que no se pegue. Dejamos que hierva un poco hasta que obtengamos la textura deseada. Tiene que esperar un poco, pero estará mejor si no se nos seca demasiado.

Servimos en un bol y dejamos reposar un par de minutos antes de añadirle los toppings, de este modo también enfriará  un poco.
Podemos añadirle lo que queramos, frutas, frutos secos, semillas... En esta ocasión lo que tenía en casa eran frambuesas, nueces, bayas de goyi y coco rallado.
¿Vosotros que le añadiríais al porridge?

Espero que os guste y os animéis a darle una oportunidad a este desayuno.
¡Feliz comienzo de la primavera!
Muack!

martes, 13 de marzo de 2018

Tarta de queso al estilo NY. New York Cheesecake

¡Buenos días! Hoy estoy muy contenta poorque vengo con una receta que me gusta mucho. Nunca fui muy fan de las tartas de queso, no se por qué. Pero he encontrado la que yo creo se ha convertido en mi favorita. Es super suave y cremosa, pero lo que más me gusta es que sin nada de mermeladas ni añadidos está deliciosa. Quizá es porque tiene un ligero toque a limón y eso me encanta.

La receta de esta tarta de queso al estilo New York la encontré en el libro Nueva York: las recetas de culto. Sin duda tiene un montón de recetas interesantes, pero por ahora esta es mi preferida. Eso sí, con algunas variaciones en cantidades y he quitado la vainilla, porque es un sabor que no me gusta mucho, pero que vosotros podéis añadirle.

Vamos con la receta. Ya veréis que es muy sencilla, pero el truco está en el horeado.

INGREDIENTES:

Base:
12 galletas tipo Digestive (180 gr.)
90 gr. de mantequilla derretida
20 gr. de azúcar

Relleno: 
600 gr. de queso de untar (tipo Philadelphia que no sea light)
175 gr. de azúcar
1 pizca de sal
45 gr. de harina
1 limón (zumo y ralladura)
500 ml. de nata (30 % materia grasa)
6 huevos

PREPARACIÓN:

Lo primero que haremos será precalentar el horno a 175ºC.

Comenzamos la tarta haciendo la base. Trituramos las galletas y las juntamos con la mantequilla y el azúcar hasta hacer una pasta. Enmantequillamos un molde desmontable (yo usé un molde redondo de 26 cm.) y forramos el fondo con la mezcla. Tenemos que asegurarnos de que quede bien prensado y homogéneo. Horneamos durante 8 minutos. Cuando saquemos la base del horno, subiremos la temperatura a 225ºC.
Mientras se hornea la base, haremos el relleno. En un bol amplio (podemos usar una máquina amasadora, como hice yo) vamos batiendo enérgicamente los ingredientes del relleno respetando el orden de la lista de ingredientes. Primero batimos el queso con el azúcar. Después vamos añadiendo la sal, la harina, el limón, la nata y los huevos de poco a poco. Para añadir el siguiente ingredientes tendremos que esperar a que el anterior se haya incorporado bien.
Para cuando terminemos el relleno posiblemente ya hayamos sacado la base del horno y la temperatura haya subido a 225ºC. En este momento vertemos el relleno en el molde y damos unos golpecitos para que suelte un poco las burbujas que se puedan haber creado.
Metemos la tarta al horno durante 10 minutos a 225ºC. Sin abrir el horno, bajamos la temperatura a 90ºC y dejamos unos 50-60 minutos más. Apagamos el horno y dejamos que la tarta atempere en el interior, ya que si la sacamos, el contraste de temperatura hará que se raje.

Antes de poder degustarla, la tarta deberá atemperar por completo. Es mejor hacerla de un día para otro y guardarla en la nevera una vez que esté a temperatura ambiente. Pero bueno estos días que no hace mucho calor aun yo la tengo fuera de la nevera.
Y ya está. Ya veis que solo es "echar" los ingredientes a un bol y batir bien. Después lo que tenemos que hacer es jugar con el horno y dejar que enfríe dentro para que no se nos raje. Y os prometo que merece la pena.

Eso si, queda una tarta bastante grande, yo creo que podrían sacarse hasta 12 porciones no muy grandes. Yo lo que hice fue repartirla entre mis familiares, y estaban encantados. Si no, siempre podéis hacer la mitad en un molde más pequeño.
Espero que os guste esta receta y os animéis a probarla. Si es así, no dudéis en contárnoslo porque nos hace muchísima ilusión.
¡Hasta la semana que viene!
Muack!

martes, 6 de marzo de 2018

Fabada asturiana

¡Buenos días! Primer martes de marzo y venimos con una receta muy especial. Hace un par de semanas os mostré una foto de una fabada por Instagram y fue todo un éxito, así que os pregunté por allí si os gustaría ver la receta. Ya podréis imaginaros la respuesta viendo que aquí tenemos a la estrella de la gastronomía de la tierrina.

No me quiero extender mucho en la intro porque si no la entrada de hoy se puede hacer eterna y quiero explayarme bien en la explicación, asi que vamos a ello.

¡Tachán tachaaaaán, aqui viene la fabada!

INGREDIENTES (para 4 personas):

500 gr. de alubia blanca de fabada (100-125 gr. por persona)
1 chorizo
1 morcilla de gusto
1 trozo de panceta fresca entreverada (osea, que tenga un poco de jamón)
1/2 cebolla picada
1 cucharadita de pimentón dulce
Ajo en polvo y perejil al gusto
Sal

PREPARACIÓN:

La noche anterior lavamos las alubias primero y luego las dejamos a remojo en agua fría (que las cubra bien) con la cebolla, el pimentón, el ajo y el perejil. Esto tenemos que hacerlo en la cazuela en la que vayamos a hacer la fabada.
A la mañana siguiente, si han chupado mucho agua es que la alubia en un poco más vieja y puede tardar más en cocer, así que volvemos a echar agua fría hasta que las vuelva a cubrir. Si no han chupado tanta agua (la alubia es más nueva), no hace falta añadirla.

Ponemos la cazuela a fuego medio para que empiece a hervir. Cuando este hirviendo le echamos el compango, es decir el chorizo, la morcilla y la panceta fresca. En este caso lo hacemos troceado, pero hay quien lo prefiere entero.
Al añadir el compango dejará de hervir, así que tenemos que dejar que vuelva a hacerlo. En el momento que rompa a hervir de nuevo, bajamos el fuego y dejamos que vayan cociéndose a fuego lento, tienen que ir al "chof chof" despacito, y vigilando que no se queden secas. Si pasa es cuando hay que "asustarlas", que es echarles agua fría. Si las asustamos, no hay que volver a subir el fuego, si no que hay que esperar a que a fuego bajo recuperen la temperatura. Es una receta lenta pero que merece la pena para que salgan perfectas.

Dejamos cocer a fuego lento entre 3 y 5 horas. Todo dependerá de cuan fresca sea la alubia. Cuanto más fresca menos tardará, ya que son más tiernas. Sabremos que están listas cuando la alubia se empiece a abrir. En este momento bajamos más aun el fuego (al mínimo) y salamos. Las dejaremos al mínimo durante una hora más, hasta el momento de comerlas. Es muy importante durante esta hora el punto de sal, por si es necesario corregirlo.
El truco es que la fabada se haga al "chof chof" muy despacito. Por eso la tenemos haciendo toda la mañana. Si aun queda mucho para comer, lo que podemos hacer es que siga "al 1" si tenemos cocina de inducción/vitrocerámica o apagar el fuego si es de gas y ya una hora antes es cuando la salamos como os dije antes. En el caso de apagar el fuego, deberemos volver a calentarlas hasta que rompan a hervir de nuevo, bajar el fuego a lo mínimo que podamos y en ese punto añadir la sal. 

El motivo de que se cocine tan despacio es para que el caldo de la fabada engorde y no tengamos que alterarla, como en algunos casos que hay quienes machacan algunas alubias o hasta le añaden harina. Haciéndolo de este modo no será necesario. 

NOTA SUPER IMPORTANTE: Nunca revolver las alubias, es decir, que ninguna cuchara o cualquier otro utensilio las toque. Si queremos moverlas un poco, meneamos la cazuela. Esto es así para que la alubia no se rompa.

NOTA IMPORTANTE 2: Esto puede parecer una tontería, pero no lo es. El agua es muy importante, por eso, si vivís en una zona donde el agua tiene mucha cal, es mejor que hagáis la receta con agua embotellada, porque si no no cuecen las habas bien. 

NOTA IMPORTANTE 3: Nunca quitarles un ojo de encima. Es una receta que no requiere mucho trabajo, ya que es simplemente echar los ingredientes, pero hay que estar vigilandolo de vez en cuando para que no se queden secas. Ya sabéis que si chupan el agua, lo que hay que hacer es "asustarlas".

Después de hacer la fabada tan despacito no hay mejor recompensa que un manjar como este. Y si sobra veréis que al día siguiente está incluso mejor. Hay quienes la preparan de un día para otro por este motivo.

Y después de este testamento ya estaría. Me he extendido mucho porque quería explicarlo muy bien. Estoy segura de que otras familias la harán de manera diferente, por eso quiero aclarar que esta es la manera en la que se ha preparado siempre en mi casa, pero cada uno tendrá sus truquitos y maneras para prepararla a su gusto. 
Esta receta es como mi bisabuela enseñó a mi abuela, ella a mi madre, mi madre me ha enseñado a mi y yo lo plasmo aquí para que no se me olvide nunca y vosotros podáis prepararla también. Aunque claro, cada uno puede hacer las variaciones que más le gusten, eso lo bonito de la cocina, ¿no?

También dependiendo de la zona de Asturias, podemos encontrar variaciones. Por ejemplo en la zona de Llanes (zona oriental) es típico que la fabada lleve pantruque, una masa en forma de bollo que se hace con harina de maiz. Si queréis saber más sobre ello, lo podríamos preparar en otra ocasión.

Hacía mucho que en el blog no preparábamos una receta de las de toda la vida, así que ya era hora. Y además, yo creo que como buenas asturianas que somos nos faltaba una buena fabada en nuestro repertorio.

Espero que hayáis disfrutado de esta "receta de abuela" y que preparéis unas fabadas exquisitas. Ya sabéis que las abuelas son siempre las que más saben ;)

Por cierto, no podía dejar de decirlo por aquí, y es que.... ¡¡¡el sábado hicimos 3 añitos!!! Tres años en lo que llevamos compartiendo nada más y nada menos que casi 170 recetas. No me lo puedo creer, que rápido pasa el tiempo :D

Para despedirnos os quería enseñar nuestra tarta de "cumpleblog".


Estamos haciendo un sorteo en nuestra cuenta de Instagram en esta foto. No os lo perdáis porque acaba el próximo sábado ;)

Feliz semana y hasta el próximo martes.

Muack!!


martes, 27 de febrero de 2018

Pan de soda


¡Hola! Me presento. Si, soy Sofía, la de siempre. Pero debéis saber que soy lo peor (mejor con mayusculas, LO PEOR) haciendo cualquier masa que lleve levadura de panadería. Hago masa de pizza y no leva, hago una mona de pascua y tampoco (por eso aun no he conseguido que me salga bien para el blog), hago un pan y ya nos echamos a temblar. Seguiré trabajando en ello, pero estoy convencida que nada más tocar una masa mis manos inconscientemente asesinan a la levadura jajajaja.

Y os preguntarés cómo es que hoy viene con una receta de pan. Pues sencillo, ¡porque no lleva levadura! Al fin he conseguido hacer mi primer pan, y todo gracias a Gordon Ramsay. Resulta que el otro día me puse en bucle a ver Canal Cocina y di con ésta receta. ME pareció tan sencilla que probé a hacerla y éste fue el resultado

INGREDIENTES:

350 gr. de harina de fuerza
150 gr. de harina integral
1 1/2 de bicarbonato
1 cucharadita de sal 
1 cucharadita de azúcar
450 ml de buttermilk (podéis ver la receta aquí)

PREPARACIÓN:

Comenzamos precalentando el horno a 200 ºC

Ahora en un bol grande mezclamos todos los ingredientes secos. No hace falta tamizarlos.
A continuación añadimos la mitad del buttermilk e integramos. Cuando ya lo tengamos añadimos la otra mitad y amasamos en el bol hasta que se nos forme una masa bastante pegajosa. Si veis que es demasiado pegajosa podéis añadir un poco más de harina, pero de todos modos no os preocupéis porque es así.
Enharinamos un poco la superficie de trabajo y ponemos encima la masa. espolvoreamos un poco de harina por encima y formamos una bola. No tenemos que amasarlo demasiado, lo justo para hacer la bola.
Para hornearlo le tenemos que hacer, con la ayuda de un cuchillo de sierra para que sea más sencillo, una cruz en la parte superior. Esto ayudará a que se cueza mejor la masa
Lo pasamos a una bandeja de horno con un poco de harina y horneamos unos 30-35 minutos. Por ejemplo, en mi horno fueron necesarios 33 minutos. Hay que estar un poco atentos. Podéis hacer el truco del almendruco que se hace en repostería, que es pinchar a ver si el pincho sale limpio. Si es así es que el pan está listo.
No me diréis que no quedo bonito. A mi me tienen enamorada jajaja. Aun no me puedo creer que a mi y mis manazas nos haya salido bien hacer pan. Eso si, que no requiere ni levadura ni mucho amasado. Queda una costra crujiente, aunque yo vivo en la costa de Asturias y con la humedad es difícil que permanezca mucho tiempo así, y una miga densa que me recuerda al pan de pueblo. Sin lugar a dudas es un pan con carácter.
Contadme, ¿vosotros tenéis algún punto flojo? Como yo y mi guerra abierta con la levadura de panadería, en donde siempre sale ella ganando... Hasta hoy!
Con mi pequeña victoria aquí inmortalizada me despido más feliz que nunca. Que bien sabe vencer el miedo a hacer pan. Espero seguir haciéndolo y que con mis pruebas no me desanime. Desde luego seréis testigos de mi próximo triunfo en este terreno. O al menos eso espero jajaja

Nos vemos en la próxima receta o por las redes sociales ;)

Muack!