martes, 16 de enero de 2018

Ensalada templada de pollo y champiñones

Después de los excesos de Navidad parece que estamos todos buscando recetas un poco más sanas y si son sencillas de preparar mejor. Con esa intención vengo yo hoy, que supongo que me dure hasta la próxima tarta que quiera hacer jajaja, pero por ahora vamos a por un poco de comidita sana.

Este mes lo tengo repleto de viajes y comidas fuera de casa. Hace una semana y media me fui a Vigo con unos amigos, como os conté en el anterior post, y mañana vuelvo a coger la maleta y me voy a Madrid unos días. Así que además este "plan healthy" me viene muy bien mientras estoy en casa, porque sino terminaré enero rodando.

Bueno y que no me entretengo más porque parece que estoy dandole vueltas todo el rato a lo mismo sin ir a la receta, que es una ensalada que esta buenísima. Yo no soy muy fan de lo verde, así que darle un toque distinto hace que me apetezca un poco más. 

Nunca había añadido champiñones a una ensalada, así que es lo que voy a hacer. Allá vamos.

INGREDIENTES (2 personas):

1 bolsa de mezcla de lechugas, la que más os guste
1 pechuga de pollo en filetes
1 lata de champiñones
1 huevo duro
cebolla
tomates cherry
sal, aceite y vinagre (el que más os guste)

PREPARACIÓN:

Comenzamos preparando la parte templada de la ensalada, es decir la pechuga y los champiñones.

Salpimentamos la pechuga al gusto. A mi me gusta echarle un poco de sal, ajo en polvo y perejil. Y hacemos los filetes a la plancha.

En otra sartén preparamos los champiñones, que en realidad yo no hago nada más que calentarlos. Normalmente utilizo los laminados de lata, pero esta vez los cogí enteros y los partí a la mitad.

Estos dos pasos podemos hacerlos en la misma sartén, ya que en realidad después juntaremos los dos sabores y así manchamos menos.

En un bol echamos la lechuga, un huevo duro cortado en gajos o como más nos guste, un poco de cebolla y los tomates cherry, cortados a la mitad o enteros. 

Troceamos el pollo y se lo añadimos a la ensalada junto con los champiñones.

Aliñamos la ensalada al gusto y ya la tenemos lista.
¿Habéis visto que plato más sencillo y completo? Si os soy sincera, una ensalada no es algo que me suela apetecer, pero menos en invierno. Soy más de platos calentitos, así que dándole ese toque templado es una manera en la que en esta época del año pueda comerme una ensalada. 

He de admitir que está muy buena, pero de todos modos os voy a dar un tip. Como vengo diciendo no soy muy de ensaladas, pero recientemente he probado a añadirles una cucharada de guacamole, un guacamole sencillo de aguacate machacado, sal y limón, y le da un giro que si te gusta el aguacate te va a mejorar muchísimo una ensalada ;)

Espero que os haya gustado esta receta y que además os sirva mi mini consejo del aguacate.

Nos vemos la próxima semana, aunque no se si llegaré a tiempo para publicar una receta el martes, lo más probable es que no, pero a lo largo de la semana la tendréis.
¡Hasta la semana que viene!

Muack!

jueves, 11 de enero de 2018

Volován de carne y de bechamel

Volvemos después de las fiestas, un poquito tarde eso sí. Resulta que el día después de Reyes me fui a Galicia unos días con unos amigos y os puedo decir que disfruté como una enana. Y además probé el buen marisco. Aunque sea de costa no estoy acostumbrada a comer marisco, es de eso que supones que no te gusta o al menos prefieres pensar que es así para no estar tentada a ello. Pero, ¿como podía ir a Vigo y no probar una mariscada? Y he de admitir que me encantó. Bueno, si... había por ahí unas croquetas por si acaso jajaja
Bueno, que ya me estoy yendo del tema.... Vamos a lo importante, la receta de la semana. El día de Reyes mi madre preparó (y yo ayude un poco) unos volovanes que estaban de muerte. En sí no es algo difícil de prepara, ya que puedes encontrar el volován en cualquier supermercado, así que os traigo dos rellenos deliciosos.

Pero primero os quiero contar un poco de historia del volován. Su nombre viene del francés vol au vent, y surgió cuando un cocinero francés del siglo XVIII relleno varias capas de hojaldre, lo metió en el horno y al ver que se inflaba, uno de sus ayudantes grito vol au vent! queriendo decir que salían volando. Os dejo un enlace pinchando aquí donde podéis leer un poco más sobre esta manjar que puede ser tanto dulce como salado. Los que vamos a preparar hoy son dos versiones saladas muy sencillas
INGREDIENTES:

Volovanes grandes (12)
Queso rayado 

Volován de carne picada
300 gr. de carne picada
1/2 cebolla
1 o 2 cucharadas de salsa de tomate
Coñac
Queso en polvo (parmesano)
Sal
Ajo
Perejil

Volován de bechamel
2 cucharadas de harina
Leche (a ojo)
Sal
Aceite
1 lata de bonito en aceite de oliva 
1 huevo duro

PREPARACIÓN:

Vamos a empezar con los volovanes de carne picada. La receta utilizada es la misma que para hacer el pastel de carne que ya tenéis en el blog (aquí)

En una sartén con un poco de aceite pochamos un poco la media cebolla bien picada. Después añadimos la carne picada y las especias junto con la sal o media pastilla de Avecren (depende de los gustos de cada uno). Cuando vemos que la carne ya va estando hecha, añadimos el coñac y lo dejamos reducir para que pierda el alcohol a fuego medio-bajo. Una vez que lo tenemos listo añadimos las dos cucharadas de salsa de tomate y queso en polvo al gusto, revolvemos bien y reservamos.
Ahora toca preparar el relleno de bechamel, que se hace igual que en la receta anterior de los mejillones tigre pero cambiando los mejillones por una lata de bonito en aceite de oliva. Primero derretimos un poco de mantequilla o calentamos un buen chorro de aceite (en este caso lo preparamos con aceite), tostamos bien la harina y vamos añadiendo poco a poco la leche a medida que vamos necesitandola. Dejamos cocer bien la bechamel sin dejar de remover para que no se hagan grumos ni se nos pegue. Tardaremos un poco, pero siempre sabrá mejor que si compramos la bechamel en el supermercado. No nos podemos olvidar de la sal, que podemos ir echando a medida que vamos probando (con cuidado de no abrasarnos la lengua, os lo digo desde la experiencia jaja). cuando tenemos ya la bechamel, que nos ha espesado y no sabe a harina cruda, añadimos el huebo duro picado y el bonito. Lo integramos bien y reservamos.
Vamos a dejar templar un poquito los rellenos, más que nada para no correr el riesgo de quemarnos, ya que al final lo meteremos al horno y volverán a coger calor.

Toca rellenar los volavanes. A unos les hemos quitado la tapa con cuidado de no destrozarlos. Con un cuchillito o mejor con una espátula levantamos un poco del "culo" del volovan sin llegar a vaciarlo del todo ni romperlo.
Este relleno nos dará para 6 volovanes grandes de cada sabor. Los de carne los decoramos con la tapa y los de bechamel con un poco de queso rayado para que se gratine en el horno. Si queréis tambien se lo podéis añadir a los de carne, pero acordaros que ya leva el parmesano en el relleno.

Metemos en el horno al horno para calentarlos, ya que ya esta todo cocinado. Aproximadamente unos 5 o 10 minutos a 180 ºC.
Son bastante contundentes, sobretodo el de carne, pero para una comida dos son perfectos. Nosotros no los acompañamos con nada en especial ya que teníamos la mesa repleta de embutidos, quesos y patés. Ya sabéis, una mesa completa de Navidad. De todos modos si queréis podéis acompañarlos de una pequeña ensalada. También podéis inventaros rellenos, ya que todo le va estupendamente. 
¿Vosotros de que los haríais? Yo ya me estoy pensando el próximo relleno de salmón. Tendré que probarlo y ya os diré que tal, pero por hoy me despido aquí.

Espero que hayáis tenido unas Navidades fabulosas y hayáis disfrutado del tiempo en familia :D

Nos vemos la semana que viene.

Muack!


martes, 2 de enero de 2018

Mejillones tigre

¡¡¡Feliz año a todos!!! 

Espero que ya estéis todos recuperados de la fiesta de Nochevieja y estéis listos para seguir con las recetas :)

Para empezar el año os traigo una receta que hice para la cena de Nochebuena. Quería hacer algo diferente, incluir en el picoteo una nueva receta. Y se me ocurrió hacer unos mejillones tigre, que siempre había comido fuera de casa y nunca había intentado hacerlo yo, así que me lancé de cabeza.

Los mejillones tigre son como croquetas de mejillón, pero con la peculiaridad de estar servidos en una de sus cáscaras.

Tengo que reconocer que soy lo peor preparando bechamel, así que si, literalmente me lancé de cabeza con esta receta justo el día de Nochebuena. Pero tuve la suerte de que conseguí prepararla bien y quedaron fabulosos. Una receta un poco trabajosa pero que si lo preferís, podéis hacerlos con antelación y congelarlos.

INGREDIENTES:

800 gr. me mejillones (cocidos)
1 huevo duro
1/4 de cebolla
Harina
Leche entera
Aceite
Sal
Pan rallado
2 huevos para rebozar

PREPARACIÓN:

1. Cocemos los mejillones con un chorrito de agua o vino blanco hasta que se abran, o por el contrario, podemos comprarlos ya preparados. Esto es lo que hice yo para ganar un paso, que no es muy difícil, pero si que es más cómodo así. Los que utilicé yo son los siguientes, que tienes que meter 4 minutos al microondas y listo.
2. Separamos el mejillón de las cáscaras, intentando no romperlas.
3. Limpiamos las cáscaras muy bien ya que después las utilizaremos para servir. Tenemos que reservarlas en la nevera porque si las dejamos fuera se crean bacterias, que obviamente queremos evitar. De esta manera el frío las mata. Y si encontrásemos unas cascaras estupendas y quisiésemos utilizarlas la próxima vez, lo que tendríamos que hacer es guardarlas bien limpias en el congelador.
4. Troceamos los mejillones y reservamos.
5. Ahora toca ponerse con la bechamel. El invierno pasado os enseñábamos a hacer unos medallones de bechamel y esta vez utilicé esa receta que me enseñó mi tía abuela (os dejo aquí la receta). El único cambio es que en vez de utilizar mantequilla utilicé aceite suave para sofreír un poco de cebolla y darle más saborcillo. Por lo que empezamos a hacer la bechamel sofriendo la cebolla cortada en trocitos muy pequeños.
6. Cuando ya tenemos la cebolla, añadimos la harina. Como veis, no pongo cantidades porque lo hice a ojo, pero más o menos eché dos cucharadas bien cargadas (si, es una receta de abuela sin medidas jaja). Tenemos que tostar durante unos minutos la harina para que después no nos quede ese sabor de harina cruda tan molesto.
7. Tras esos 5-8 minutos tostando, vamos añadiendo poco a poco la leche. Removemos muy bien y enérgicamente con unas varillas. Al principio será trabajoso, pero a medida que se va integrando la harina y vamos añadiendo leche se volverá más fácil y obtendremos una crema suave. En total debí de utilizar 3/4 de litro de leche y estuve removiendo y removiendo mucho tiempo, pero no queremos encontrar grumos, ¿verdad?
8. Entre revolver y revolver no nos tenemos que olvidar de la sal e ir corrigiendo a medida que lo vamos probando
9. Ahora toca que cueza bien durante unos 30-40 minutos removiendo cada poco. De esta manera nos espesará un poco la bechamel y se quitará del todo el sabor  a crudo que nos pueda quedar.
10. Cuando lleve cociendo unos 15-20 minutos al chop-chop-chop añadimos los mejillones y el huevo duro, todo muy bien troceado.
10. Apartamos del fuego y comenzamos a rellenar las cáscaras de los mejillones. A mi me salieron 24 unidades.
11. Dejamos reposar en la nevera hasta que la masa se enfríe y enfurezca, así será más fácil de rebozar.
12. Ahora toca mancharse las manos. Rebozamos los mejillones, solo por la parte de bechamel. Primero pasamos por pan, después por huevo y por último otra vez por pan.
13. Freimos los mejillones en aceite bien caliente. No tenemos que dejarlo mucho, solo lo justo para que se doren y se calienten, ya que ya lo tenemos todo cocinado.
14. Servimos y degustamos. Y tened cuidado con la cáscara.
Y menudo tostón que os he dejado de receta eh. Pero merece, sin ninguna duda, la pena. 

Seguimos en fiestas, así que espero que os animéis a preparar esta receta o si no reservarla para otra ocasión. Sea lo que sea, sabéis que aquí podéis encontrar el paso a paso que espero que sea muy fácil de seguir. Y os digo una vez más, yo la gafe de la bechamel, después de varios intentos fallidos en los últimos años, conseguí que me quedase un relleno riquísimo.

Espero que estéis pasando una fiestas divertidas y felices.

Nos vemos en la próxima receta ;)

martes, 26 de diciembre de 2017

Marquesas de Navidad

¡Feliz Navidaaad! 

Como tradición en mi casa desayunamos marquesas en Navidad. Siempre las solemos comprar, pero este año he decidido que qué mejor que hacerlas en casa. Así que mientras veía la Lotería de Navidad (otra tradición, no perderse la Lotería) me puse manos a la obra.

Las marquesas es un dulce típico de estas fechas, que como sabréis son como magdalenas de almendra, usualmente planitas (menos las mías, que como digo yo, son rústicas) y con azúcar glás espolvoreado. Un auténtico manjar pero también bastante potentes. Una de estas en los desayunos de estas navidades, más algún que otro trocito de turrón, no falla.

INGREDIENTES:
250 gr. de almendra molida
120 gr. de azúcar glás
100 gr. de azúcar
40 gr. de harina
40 gr. de maizena
1 cucharadita de levadura
4 huevos
La ralladura de medio limón

PREPARACIÓN:

1. Comenzamos precalentando el horno a 180ºC.
2. Ahora ya nos ponemos manos a la obra. Primero mezclamos la almendra con el azúcar glás y el limón.
3. Batimos un poco los huevos y los integramos.
4. Añadimos el azúcar.
5. Tamizamos la harina, la maizena y la levadura y lo mezclamos con el resto de la masa. Nos quedará una textura gordita y un poco grumosa debido a la almendra.
6. Repartimos la masa en las cápsulas.
7. Horneamos durante unos 15 minutos aproximadamente, pero ya sabéis que es mejor ir comprobándolo con un palillo o cuchillo hasta que salga limpio.
8. Dejamos enfríar y espolvoreamos con abundante azúcar glás.
9. Desayunamos!!!

 Con esta última foto del paso a paso quería contaros la historia, breve pero bonita, de ese Papá Noel tan viejito. Me dijo mi madre este año, mientras colocaba los polvorones, que ese Papa Noel no puede faltar en nuestras mesas de Navidad porque aunque esté tan viejito tiene mucho significado, ya que lleva en la familia desde la primera Navidad de casados de mis abuelos. Osea que esa bandejita tan simpática tiene mas de 55 años y ahí sigue al pie del cañón, y espero que siga por muchos años más.

Y ahora me despido hasta la próxima receta con esta foto tan bonita que mi hizo mi hermano. De vez en cuando se cuelan por el blog fotos suyas, que aunque sea fotógrafo me cuesta un triunfo que quiera hacerme fotos. Serán cosas de hermanos jajaja pero a veces lo consigo.


¡¡Sean felices!!
Muack

sábado, 23 de diciembre de 2017

Turrón de yema

¡Navidad, navidad, dulce navidad!

Hoy os traemos una receta que nació como receta de aprovechamiento y hoy es una estrella más de nuestra mesa navideña: turrón de yema.

Este turrón nació en Cataluña, para aprovechar las yemas que les quedaban de hacer los otros turrones, y de paso buscando un turrón que recordase al sabor de la crema catalana.  Pero bueno sin más preámbulo vamos a la receta.

Ingredientes:
50 ml. de agua
125 gr. de azúcar común
Ralladura de una naranja  o de un limón (yo utilicé limón)
3 yemas
250 gr. de almendra (entera o molida)
Azúcar común para el caramelo de la terminación.

Preparación:

Lo primero que debemos hacer es moler la almendra (si no la hemos comprado molida ya). 

Ponemos las yemas en un bol con la ralladura de naranja/limón, mezclamos bien con varillas y reservamos.

Verteremos en un cazo el agua y agregamos el azúcar. Llevamos al fuego hasta formar un almíbar revolviendo al principio para ayudar a diluir el azúcar. En este paso sería de utilidad el uso de un termómetro, así sabrías que al alcanzar los 115º de temperatura el almíbar estaría listo, sino lo tienes (como me ocurrió a mi), a ojo, espera a que espese un poco, eso se produce a los 8-10 minutos de cocción a fuego medio. 

Cuando el almíbar esté en su punto, retíralo del fuego y añádelo en un chorrito minúsculo, casi en hilo sobre las yemas batiendo con las varillas sin parar.

Agrega la almendra en dos tandas, primero la mitad y mezcla con una espátula enérgicamente y a continuación el resto, sigue mezclando hasta integrar.

Ahora debemos espolvorear azúcar glasé sobre el molde, antes de añadir el turrón. Una vez añadido el turrón al molde, dejamos en la nevera entre seis y ocho horas. Una vez pasado este tiempo desmoldamos, espolvoreamos azúcar por encima y requemamos para conseguir ese efecto. Y tenemos nuestro turrón.


¡Feliz Navidad!

martes, 19 de diciembre de 2017

Muñecos de jengibre

¡Ya casi casi están ahí esos días tan señalado! No se vosotros, pero yo ya tengo la cabeza a mil por hora pensando en todas las recetas que quiero y tengo que hacer. Unos básicos que nunca faltan en mi mesa navideña son el turrón de chocolate, que además es super hiper fácil de preparar, las figuritas de mazapán y los polvorones. Os dejo las recetas enlazadas por si os apetece echarles un ojo.
Este año por fin me he decidido a preparar algo que llevaba muchísimo tiempo con ganas de hacer, los famosos muñecos de jengibre o gingerbread man. Con este fin de semana de lluvia y viento no había mejor plan que encender el horno y pasarse una tarde haciendo galletas. Además de que son muy divertidas, ya que después te entretienes decorándolas, como si fuese una manualidad. Si tenéis niños por casa, hijos, primos... se lo pasarían en grande, os lo aseguro.
Aquí tenéis la receta con un paso a paso fotográfico para que os sea de ayuda. Ya veréis que es una receta muy sencilla.


INGREDIENTES:
400 gr. de harina
200 gr. de mantequilla a temperatura ambiente
100 gr. de azúcar moreno
1 huevo
80 gr. de miel
1 cucharadita de jengibre
2 cucharaditas de canela
Lápices pasteleros de colores (yo utilicé estos)

PREPARACIÓN:

1. Tamizamos los ingredientes secos, es decir la harina y las especias, y reservamos. 

2. En un bol blanqueamos la mantequilla y el azúcar. Esto quiere decir que lo batimos hasta que obtengamos una crema suave.
3. Añadimos el huevo. No os preocupéis si la crema parece que se nos corta, porque no es así, después veréis que quedara una masa homogénea. 
4. Integramos la miel.

5. Ahora que ya tenemos todos los ingredientes húmedos (si, en esta categoría incluimos el azúcar) pasamos a ir añadiendo poco a poco los secos que habíamos reservado anteriormente. Vamos echando la harina en veces, esperando a que este bien integrada para seguir. Es muy importante no amasar demasiado la masa porque si no las galletas nos pueden quedar un poco duras.
6. Partimos la masa en dos, para que a la hora de estirarla nos sea más cómodo, y lo envolvemos en papel film. Dejamos reposar en la nevera por lo menos 15 minutos. Si lo hacemos de un dia para otro, deberemos sacarlo un poco antes para que no este muy dura la masa y podamos trabajarla bien.
7. ¡Llega el momento de estirar! Con un rodillo estiramos la masa sobre una superficie enharinada para que no se nos pegue. Aquí es donde yo metí la pata he hice una galletas demasiados final que luego se me quemaron en el horno (menos mal que fueron solo una pacas y aprendi para la siguiente bandeja, que importante es el "prueba y error" para mejorar). Aprended de mis errores y estirar la masa hasta que tenga un grosos de medio centímetro o un poquitín más.
8. Volvemos a meter la masa en la nevera para que vuelva a endurecer un poco, porque después de trabajar con ella se reblandece y para cortar los muñecos se hace un poco más difícil. Unos 10-15 minutos en la nevera y esta perfecto para seguir.

9. Con un cortador en forma de muñeco cortamos la masa. Vamos a intentar apurar el espacio al máximo para que nos salgan más muñecos de una vez. Después amasamos la masa y volvemos al paso 6 para seguir haciendo muñecos. Si queréis poder utilizar más formas de cortadores, eso ya es dejar volar la imaginación.
10. Metemos nuestros muñequitos en el horno precalentado a 180 ºC por unos 10-12 minutos. Tenemos que esta pendientes porque cada horno es un mundo y también depende del grosor de las galletas.  
11. Sacamos las galletas y dejamos reposar un par de minutos en la bandeja para que no se nos rompan al traspasarlas a una rejilla para que enfríen por completo.

12. Una vez tenemos las galletas completamente frías podemos pasar a decorarlas. Este paso les va a encantar a los más peques de la casa. Se suele decir que no hay que jugar con la comida, pero seamos sinceros, ahora es el momento de jugar y  decorarlas como más nos guste.
Para decorar las galletas, como veis, utilicé unos lápices pasteleros en vez de hacer mi propia glasa. Me decanté por ellos porque es la versión más sencilla y además son muy fáciles de utilizar. Sin embargo hacerlo con manga pastelera, si sois como yo, un poco patosos, os resultara bastante más engorroso. Además de que si lo hacéis en familia, con niños o con amigos también es muchísimo más cómodo. Estos lápices los encontré en la sección de repostería de mi supermercado habitual. También los hay de chocolate si lo preferís. 
Como complemento de los lápices pasteleros podéis utilizar otras decoraciones de pastelería como confeti, bolitas de colores, pepitas de chocolate...
Ahora os quiero enseñar un truquito para convertir los muñecos de jengibre en renos. Simplemente hay que darles la vuelta y decorarlos de esta manera:
Por cierto, otra idea es hacer un pequeño agujerito en las galletas antes de meterlas en el horno para ponerles un lazo y colgar las galletas del árbol de navidad. Hay un sin fin de posibilidades.
¿Qué os parece? ¿Os animáis a preparar estos simpáticos muñecos (o renos) de jengibre? Yo definitivamente me voy a poner a buscar más corta pastas y a hacer otras figuras para decorarlas. 


¡Feliz día!

jueves, 14 de diciembre de 2017

Trufas de chocolate

¡Buenaaas! Volvemos por aquí (un poco tarde) con otra receta perfecta para las fiestas que se avecinan. Y de esas chulas que nos gustan, pocos ingredientes, fácil y rápida de hacer. Lo perfecto si esperamos gente en casa y no tenemos mucho tiempo. Así que vamos a preparar unas trufas de chocolate.

Me he informado un poco y he aprendido que su origen viene de Francia, cuando el chocolatero Louis Dufort las elaboró para una fiesta de Navidad en 1895. Para ello en vez de hacer bombones de aspecto cuidado, optó por darles un toque irregular, negro y rugoso, dando lugar a estas delicias. Se cree que el aspecto deriva de las trufas que se sacan de la tierra, por ello el que simulen con la cobertura de cacao en polvo lo que sería la tierra. Y aquí sigue este manjar, sin variar la forma y la apariencia ya que son perfectas tal y como son. 


INGREDIENTES:

200 gr. de chocolate de cobertura
50 gr. de mantequilla derretida
75 ml. de nata de repostería
Cacao en polvo


PREPARACIÓN

1. Empezamos derritiendo el chocolate lentamente al baño María.
2. Cuando tengamos el chocolate bien fundido lo apartamos del fuego y añadimos la mantequilla y la nata. 
3. Removemos con suavidad hasta que estén todos los ingredientes integrados. Este sería el momento de añadir un chorrito de cognac si nos apetece.
4. Dejamos reposar en la nevera un mínimo de 1 hora para que se endurezca la masa. Si la dejáis reposar de un día para otro, sacarla un rato antes de ir a hacer las bolitas porque si no estará como una piedra.
Con la ayuda de una cucharita cogemos porciones de chocolate y formamos bolitas
5. Pasamos las bolitas por cacao en polvo y listo.

Como sabéis trabajar con chocolate es de lo más engorroso que hay, así que preparaos para llenaros enteros de chocolate. Además, ya aviso (y como veréis en las fotos), conseguir que las trufas salgan redondas perfectas es un poco.... digamos que dificil. Pero oye, lo importante es el sabor ¿no? Y como decía antes, su forma es irregular y rugosa. Así que, estaran perfectas siempre.

Y ya está, en pocos pasos las tenemos listas. ¿Quién las va a preparar estas Navidades en vez de comprarlas? Yo definitivamente jajaja

Empieza la cuenta atrás, y queda semana y media... ¡yujuuu!


¡La semana que viene otra receta festiva!
Muack!