miércoles, 21 de febrero de 2018

Bolitas de patata a la parmesana

¡Buenos días! Hoy estamos a miércoles, porque sinceramente ayer se me olvido que era martes. Soy un puro desastre jajaja, pero lo importante es tener la receta de la semana.

No se si os acordáis que hace un par de semanas preparamos un lomo relleno (os dejo aquí la receta) que acompañamos con bolitas de patata. Pues estas bolitas son la receta de hoy. Es una opción bastante sencilla y un buen sustituto de las recurridas patatas fritas. Perfecto para cuando hagamos una comida un poco más especial. También podemos rellenarlas con algo más, como chorizo o carne  por ejemplo, y hacer un aperitivo riquísimo. Podríamos decir que esta sería la receta básica para después hacer todas las variaciones que se nos ocurran. Vamos a ponernos manos a la obra.

INGREDIENTES:
1/2 l. de leche
1 sobre de puré Maggi (115 gr.)
90 gr. de queso parmesano en polvo
Una pizca de sal
1 cucharada de mantequilla
1 huevo para el puré + lo que necesitemos para empanar
Pan rallado

PREPARACIÓN.
Comenzamos calentando la leche con la sal y la mantequilla. Cuando comience a hervir, añadimos el sobre de puré y removemos para que espese.

Yo utilizo puré instantáneo porque la verdad en casa nos gusta mucho y es lo más rápido y sencillo, pero si lo preferís podéis hacer el puré de patata casero, procurando que quede bien espeso, al igual que este. Tiene que tener una buena consistencia para poder hacer las bolas con facilidad. 

Cuando tenemos el puré listo, añadimos e integramos el queso.

Una vez lo tengamos bien ligado, añadimos el huevo, que nos sirve como "pegamento" para que no se nos deshagan las bolitas. Lo integramos bien.

Dejamos que enfríe un poco para no quemarnos y poder hace bolitas. Las podemos hacer como más nos gusten. En mi caso, las hicimos más o menos como pelotas de ping-pong. 

Un truco para hacerlas es utilizar un cuchara de helados humedecida con un poco de agua tibia. Así nos saldrás todas homogéneas y el agua ayudará a que no se pegue la masa a las cuchara.

Empanamos pasándolas primero por pan, después huevo y otra vez por pan. Como suelo decir pan-huevo-pan.
Calentamos abundante aceite y las freímos hasta que tengan un color dorado, como si fueren croquetas.
La colocamos en una fuente y ya las tenemos listas para degustar y seguro que todo el que las pruebe quedará encantado. Al menos eso nos paso a nosotros en la última comida familiar donde las preparamos :)

Quedan crujientes por fuera y muy suaves por dentro, y ese ligero sabor a queso marca completamente la diferencia. Es una pena que no se me ocurrió sacarles una foto del interior, pero es que cuando empezamos a comer, ni me acordé de sacar la cámara. 
Sin lugar a dudas tenéis que probar a prepararlas y ya me daréis vuestra opinión. Y si se os ocurre alguna variación molona no dudéis con compartirla ;)

Espero que estéis teniendo muy buena semana. Ya estamos en el ecuador para que vuelva el finde y yo al menos estoy ansiosa ya jajajaja.
¡Nos vemos la semana que viene con más recetas!

Muack!



martes, 13 de febrero de 2018

Mousse de Toblerone

Y así, de repente, ya estamos en San Valentín. ¿A alguien más le ha pasado este mes y medio de 2018 volando? Para mi desde luego ha sido un visto y no visto.

Parece que fue ayer cuando estaba en pleno atracón de turrones, pero ya paso directamente a las recetas románticas. Y para mi un postre romántico lleva incorporado la palabra chocolate. Me puse a pensar en recetas que fuesen un poco más especiales y que fuesen de chocolate y me acordé de que llevaba tiempo con ganas de hacer un mousse, así que aproveche la ocasión. En este caso es un mousse de Toblerone, pero bien podría ser de chocolate normal.

Ya veréis que es super sencillo de hacer y con ingredientes muy normales. Lo único que se necesita es un buen brazo para incorporar los ingredientes y que nos quede un mousse esponjoso. Vamos a ello.

INGREDIENTES
2 Toblerone (200gr.)
200 gr. de chocolate de cobertura
100 gr. de mantequilla
100 gr. de azúcar glas
6 claras
5 yemas

PREPARACIÓN

Comenzamos troceando el chocolate y fundiéndolo a baño María. 
Cuando ya lo tengamos casi fundido del todo añadimos la mantequilla.
Separamos las claras de las yemas (son 6 huevos menos una yema). Reservamos las claras en la nevera, y las yemas las batimos para añadírselas a la mezcla de chocolate y mantequilla y batimos enérgicamente. Nos quedara una crema de chocolate muy brillante. Separamos del fuego.
Sacamos las claras de la nevera y con una batidora las montamos. Primero a potencia media y vamos subiendo hasta máxima potencia. Cuando están ya medio montadas añadimos el azúcar y seguimos batiendo. Cuando nos salgan picos estará listo. Si nos atrevemos volteamos el bol y veremos que el merengue no se cae.
Ahora llega el momento de la verdad, donde reside la magia del mousse. Primero cogemos un poco de merengue y lo integramos con el chocolate con movimiento envolventes.
Cuando ya lo tenemos integrado, pasamos la mezcla al bol donde tenemos el merengue y con mucho cuidado, paciencia y movimiento de muñeca seguimos integrando con movimientos envolventes. Es inevitable que perdamos un poco del aire que tienen las claras, pero es importante que lo hagamos con cuidado para no perderlo todo.
Ya solo nos queda pasarlo a los recipiente que hayamos escogido para la presentación y reservarlo en la nevera de un día para otro para que enfríe bien y coja consistencia.
A la hora de la presentación podemos añadirle un poco de nata montada para que quede más bonito, o un poco de Toblerone triturado, crocanti... lo que queramos.
Hoy estamos en vísperas de San Valentín, así que es el momento perfecto para prepararlo y tenerlo listo para mañana, ya que hay que dejarlo en la nevera unas cuantas horas.

Y solo quedaría hincarle el diente. A no ser que queráis hacerles unas fotos bonitas como yo y volverlos locos con flores, romanticismo, revolver toda la casa a ver que encontrais que de un ambiente amoroso... Vamos una locura. Al final saqué tantas fotos que no me se decidir por cual usar, así que probablemente me vuelva loca llenando el Instagram (que por si no lo sabéis nuestro usuario es @sugarwithlemon) de fotos "moñas" jajajaja
Espero que disfrutéis del día de los enamorados y os animéis por hacer este postre taaaaan rico. Y si no lo celebráis simplemente daros un homenaje y prepararlo para vosotros o para vuestros amigos y familiares. No tiene por que ser San Valentín para disfrutar de estas cosas. El día del amor son todos los días ;)

¡Feliz semana!
Muack! 

martes, 6 de febrero de 2018

Cinta de lomo rellena de jamón y queso


¡Buenos días! Parece que llego el invierno en todo su esplendor con esta bajada de temperaturas y nieve por todas partes. Y yo que no estoy acostumbrada a la nieve me vuelvo loca cuando la veo jajaja

Con este frío lo único que nos apetece es un buen plato de cuchara, sin embargo eso no es lo que proponemos hoy, pero ya os digo que también entraréis en calor :)

Hace unos fines de semana tuvimos una comida familiar en casa y mi madre llevaba tiempo queriendo preparar un lomo relleno, así que esta fue la oportunidad. Un plato un poquito especial que si os gusta también lo podéis transformar en receta romántica para este San Valentín. Esta versión que os presento es a gran escala, ya que éramos muchos, pero podéis hacerlo en individual, o también en vez de utilizar cinta de lomo de cerdo, podéis hacerlo con solomillo que es una carne un poco más especial. Es solo utilizar la imaginación y transformar una receta en función de nuestros gustos.

En fin, a lo que iba, la receta. Hoy os mostramos como hacer cinta de lomo rellena de jamón y queso y envuelta en bacon. Todo muy ligerito ¿verdad? jajaja. Vamos a ello.

INGREDIENTES:
1 Kg. de cinta de lomo fresca abierta en libro
200 gr. de bacon ahumado
120 gr. de jamón serrano (unas 10 lonchas)
120 gr. de queso en lonchas que funda bien (por ejemplo gouda)
Sal

PREPARACIÓN:

Comenzamos precalentando el horno a 220 ºC.

Ahora nos ponemos manos a la obra. Primero salamos el lomo por la cara exterior. Después lo abrimos y colocamos el jamón y el queso. Vamos haciendo primero una capa de jamón y después otra de queso. Depende de como repartamos el jamón y el queso podemos hacer solo una capa de cada cosa, o hacer dos finitas. Lo que si tenemos que tener en cuenta es que a la hora de poner el queso, no llegar hasta justo el borde del lomo porque si no se nos saldrá demasiado. Que ya os aviso que algo se va a salir (y queda muy rico tostadito), pero vamos a intentar que no sea demasiado.
Enrollamos con cuidado el lomo de nuevo y toca cubrirlo con bacon. Queda bastante gordito y una loncha de bacon no da para enrollarlo alrededor, así que lo que hacemos es poner primero cobre la superficie de una tabla la mitad de las lonchas de bacon, un poco montadas entre ellas, como veis en la foto.
Ponemos la cinta de lomo encima y repetimos la operación, pero esta vez sobre el lomo. Para unir los extremos del bacon nos ayudaremos de unos palillos. No los clavéis hasta el fondo, porque si no luego será más difícil sacarlos.
Colocamos el lomo relleno sobre una bandeja de horno con una rejilla para que la grasa caiga debajo y además se haga de manera homogénea. A veces no me explico muy bien, así que podéis ver el tipo de bandeja de la que hablo en la foto o al final de este post os dejo un ejemplo.
Lo mete unos 50-60 minutos en el horno y lo tenemos listo. Veréis que el bacon queda crujiente, que es una de las cosas que más me gustan en este mundo.
Como acompañamiento podéis pochar un poco de cebolla con el jugo que suelta la carne. Necesitaréis una cebolla cortada en juliana, el jugo de la carne y una copita de coñac. Este jugo lo podéis sacar unos diez minutos antes de que esté hecha la carne, así la cebolla estará lista a la vez y no correremos el riesgo de que el lomo se nos enfríe.

En una sartén ponéis a fuego suave la cebolla con el jugo y dejamos que se poche bien. Cuando ya tenemos la cebolla bien blandita añadimos el coñac y dejamos que reduzca y se evapore el alcohol. 
Esta cebollita le da un toque especial a la carne y queda delicioso. En este caso también preparamos unas bolitas de patata, para que fuese un poco diferente y no hacer siempre patatas fritas para acompañar. Si queréis os puedo contar en otro post como hacerlas.
No me diréis que no tiene buena pinta. Ahora tendríamos que cortarlo en lonchas finas y lo emplatamos con unas bolitas de patata y un poco de cebollita y tenemos un plato estupendo.

Espero que os animéis a probarlo y que este tutorial fotográfico os sea de ayuda. Hay veces que me salen recetas muy visuales como esta y otras que no lo son tanto. Intento sacar el máximo de fotos posibles cuando hay un paso a paso como este, porque me parece lo mejor para poder hacer a la perfección las recetas y porque igual, a veces, no me explico tan bien como me gustaría, así siempre tengo un apoyo fotográfico para que se pueda seguir la receta fácilmente. A vosotros, ¿que os parece? ¿Os gustan este tipo de post? Me lo podéis decir en los comentarios o por mail, bueno... también tenemos redes sociales si os interesan ;)

Bueno aquí me despido hasta el martes que vienes. ¡Feliz semana!

Muack!


P.D.: Como os comenté antes y ya que esta vez utilizamos una bandeja de horno un poco especial os quería mostrar una no muy cara que encontré por Amazon, por si os interesa. 


martes, 30 de enero de 2018

Cookies de chocolate blanco y arándanos

¡Buenos días de martes! Esta semana si que si publicamos a tiempo. ¡Yujuuu! Vamos volviendo poco a poco a la normalidad, y lo que nos ha costado...

Sabéis que hace un par de semanas pase unos días por Madrid, y cuando estoy allí no puedo evitar ir al Starbucks. Si... con la de sitios bonitos a los que ir y con la de cafeterías que hay, yo tengo que ir a Starbucks. Se me hace ya tradición, porque además de que el sitio me gusta mucho, no tengo muchas oportunidades de ir ya que no tengo ninguno cerca. Bueno, algún día abrirán el primero de Asturias en Oviedo, pero al paso que vamos yo ya ni viviré aquí para verlo abierto jajajaja.

Bueno a lo que iba. Fui a Madrid, me pase por un Starbucks y.... ¡probé una cookie deliciosa! Suelo ser una incondicional del muffin de arándanos, pero no tenia mucha hambre y me apeteció probar unas mini cookies que tenían de chocolate blanco y arándanos. ¿Cuál fue mi sorpresa? que estaban de muerte. Así que en ese momento decidí que tenia que hacerlas en casa nada más llegar, y eso hice. Así que hoy os traigo esta receta de cookies que no os podéis perder.

INGREDIENTES:

250 gr. de harina
200 gr. de azúcar moreno
85 gr. de mantequilla pomada
1 huevo
1/2 cucharadita de levadura seca (tipo Royal)
1/2 cucharadita de bicarbonato
Una pizca de sal
150 gr. de chocolate blanco
60 gr. de arándanos deshidratados

PREPARACIÓN:

Comenzamos blanqueando la mantequilla con el azúcar. Esto es hacer una especie de crema con ello. Después añadimos el huevo y lo integramos en la crema.

En un bol a parte juntamos todos los ingredientes secos (harina, levadura, bicarbonato y sal) para tamizarlos y que se repartan de una manera homogénea. Se lo añadimos a la mezcla anterior hasta que nos quede una masa suave y densa.

Añadimos el chocolate blanco troceado en pequeños trocitos y los arándanos.

Ahora nos podemos ayudar con una cuchara de servir helado para formar bolitas. Depende del tamaño de la cuchara serán mas grandes o más pequeñas, pero siempre nos saldrán del mismo tamaño. En mi caso son más bien pequeñas, así que tardarán menos en el horno.

Con el horno precalentado a 180 ºC metemos las cookies hasta que se empiecen a dorar. Yo las tuve unos 10 minutos aproximadamente, pero siempre pendiente de ellas. Las sacamos cuando estén y las dejamos enfriar en una rejilla.
Quedan blanditas, como a mi me gustan, y además aguantan muy bien (si no las devoráis rápidamente). Metidas en una lata podéis tenerlas perfectas por una semana.

Como podéis ver, las fotos de esta semana no son gran cosa. No me digáis por qué, pero esta vez no estaba yo muy católica con la cámara, debemos de estar un poco enfadadas porque la inmensa mayoría me salieron fatal, vamos que fueron directamente a la papelera. He podido salvar dos fotos y tampoco es que sean para dar palmas. Pero lo importante es que veáis el aspecto que tienen, que dan ganas de meterles un mordisco jajaja

Espero que os guste mucho la receta de esta semana, que después de tanto tiempo sin una receta dulce ya era hora. Nada mejor para acabar el primer mes del año ¿no?
Nos vemos en Febrero, que vendrá alguna receta especial para celebrar el mes más romántico del año.

¡Hasta la semana que viene! :D

Muack!


jueves, 25 de enero de 2018

Pollo a la cerveza fácil

¡Hola! Ya vuelvo por aquí. Parece que no empiezo bien el año porque voy todas las semanas apurada con la receta. Pero bueno, ya no tengo muchos más compromisos que me hagan irme de viaje en un futuro cercano, así que podré organizarme un poco mejor :)

Hoy vengo con una receta suuuuuper sencilla y que está buenísima. Si os gusta el pollo os aseguro que esta manera de hacerlo os va a encantar. Iba a preparar pollo al ajillo, que básicamente en casa lo preparamos igual pero con vino blanco, pero como no teníamos vino en la nevera, así que acabó siendo pollo a la cerveza. Y no os asustéis si como a mi no os gusta la cerveza, porque le da un gusto buenísimo, os lo aseguro.

La receta es para tres raciones, pero calculad una zanca por comensal y el resto de proporciones no varían mucho ya que van un poco al gusto de cada uno. Aquí os pongo una aproximación de como lo hacemos en casa, pero que es más bien a ojo.

INGREDIENTES:

3 zancas de pollo partidas a la mitad y sin piel
Ajo picado (bastante, al menos 3 o 4 dientes)
1 pastilla de Avecrem
Perejil (aproximadamente una cucharada, si, también es bastante jaja)
250 ml. de cerveza
Aceite
PREPARACIÓN:

En una tartera ponemos un chorretón de aceite y sofreímos un poco el ajo.
Ponemos el pollo para que se selle y coja un poco de color antes de añadir el resto de ingredientes.
Cuando ya tenemos el pollo sellado añadimos el perejil, la pastilla de avecrem desmenuzada y la cerveza.
Dejamos que hierva subiendo un poco el fuego, ya que hasta ahora lo teníamos a una temperatura media (mi cocina llega hasta el 9 y lo tenía en el 5).
Cuando hierva volvemos a bajar a temperatura media (seguirá al chop-chop-chop) y lo dejamos cocinar aproximadamente una hora dándole vueltas al pollo para que se haga bien por todas partes. A medida que le damos vueltas veremos que se va deshaciendo, ahí sabremos que esta hecho.
Y así de sencillo lo tenemos ya listo para servir con unas patatas o lo que más os guste. Tengo que admitir que en mi casa somos muy patateros, así que es siempre lo que utilizamos de acompañamiento. Pero podéis preparar una ensalada, unas verduras salteadas o un poco de arroz.
Espero que lo probéis y me digáis si os gusta o si cambiaríais algo. Cada uno tiene su toque y siempre viene bien renovar alguna receta o darle un giro diferente.

¿Os gustan este tipo de recetas sencillas para el día a día? Ya se que hemos empezado el año con muchas recetas saladas y me gustaría saber que opináis. De todos modos estoy segura de que la semana que viene ya empezaré con las dulces, porque volvemos a estar de celebración en casa y pretendo hacer algún postre rico rico. Además de que tengo más ideas dulces en mente, pero ya sabéis que se admiten sugerencia ;)

¡Ya me despido por hoy hasta la semana que viene! Pero seguiré por las redes sociales, a ver si les doy un poquito de vidilla jajajaja
¡Feliz fin de semana, que ya no queda nada! 

Muack!

martes, 16 de enero de 2018

Ensalada templada de pollo y champiñones

Después de los excesos de Navidad parece que estamos todos buscando recetas un poco más sanas y si son sencillas de preparar mejor. Con esa intención vengo yo hoy, que supongo que me dure hasta la próxima tarta que quiera hacer jajaja, pero por ahora vamos a por un poco de comidita sana.

Este mes lo tengo repleto de viajes y comidas fuera de casa. Hace una semana y media me fui a Vigo con unos amigos, como os conté en el anterior post, y mañana vuelvo a coger la maleta y me voy a Madrid unos días. Así que además este "plan healthy" me viene muy bien mientras estoy en casa, porque sino terminaré enero rodando.

Bueno y que no me entretengo más porque parece que estoy dandole vueltas todo el rato a lo mismo sin ir a la receta, que es una ensalada que esta buenísima. Yo no soy muy fan de lo verde, así que darle un toque distinto hace que me apetezca un poco más. 

Nunca había añadido champiñones a una ensalada, así que es lo que voy a hacer. Allá vamos.

INGREDIENTES (2 personas):

1 bolsa de mezcla de lechugas, la que más os guste
1 pechuga de pollo en filetes
1 lata de champiñones
1 huevo duro
cebolla
tomates cherry
sal, aceite y vinagre (el que más os guste)

PREPARACIÓN:

Comenzamos preparando la parte templada de la ensalada, es decir la pechuga y los champiñones.

Salpimentamos la pechuga al gusto. A mi me gusta echarle un poco de sal, ajo en polvo y perejil. Y hacemos los filetes a la plancha.

En otra sartén preparamos los champiñones, que en realidad yo no hago nada más que calentarlos. Normalmente utilizo los laminados de lata, pero esta vez los cogí enteros y los partí a la mitad.

Estos dos pasos podemos hacerlos en la misma sartén, ya que en realidad después juntaremos los dos sabores y así manchamos menos.

En un bol echamos la lechuga, un huevo duro cortado en gajos o como más nos guste, un poco de cebolla y los tomates cherry, cortados a la mitad o enteros. 

Troceamos el pollo y se lo añadimos a la ensalada junto con los champiñones.

Aliñamos la ensalada al gusto y ya la tenemos lista.
¿Habéis visto que plato más sencillo y completo? Si os soy sincera, una ensalada no es algo que me suela apetecer, pero menos en invierno. Soy más de platos calentitos, así que dándole ese toque templado es una manera en la que en esta época del año pueda comerme una ensalada. 

He de admitir que está muy buena, pero de todos modos os voy a dar un tip. Como vengo diciendo no soy muy de ensaladas, pero recientemente he probado a añadirles una cucharada de guacamole, un guacamole sencillo de aguacate machacado, sal y limón, y le da un giro que si te gusta el aguacate te va a mejorar muchísimo una ensalada ;)

Espero que os haya gustado esta receta y que además os sirva mi mini consejo del aguacate.

Nos vemos la próxima semana, aunque no se si llegaré a tiempo para publicar una receta el martes, lo más probable es que no, pero a lo largo de la semana la tendréis.
¡Hasta la semana que viene!

Muack!

jueves, 11 de enero de 2018

Volován de carne y de bechamel

Volvemos después de las fiestas, un poquito tarde eso sí. Resulta que el día después de Reyes me fui a Galicia unos días con unos amigos y os puedo decir que disfruté como una enana. Y además probé el buen marisco. Aunque sea de costa no estoy acostumbrada a comer marisco, es de eso que supones que no te gusta o al menos prefieres pensar que es así para no estar tentada a ello. Pero, ¿como podía ir a Vigo y no probar una mariscada? Y he de admitir que me encantó. Bueno, si... había por ahí unas croquetas por si acaso jajaja
Bueno, que ya me estoy yendo del tema.... Vamos a lo importante, la receta de la semana. El día de Reyes mi madre preparó (y yo ayude un poco) unos volovanes que estaban de muerte. En sí no es algo difícil de prepara, ya que puedes encontrar el volován en cualquier supermercado, así que os traigo dos rellenos deliciosos.

Pero primero os quiero contar un poco de historia del volován. Su nombre viene del francés vol au vent, y surgió cuando un cocinero francés del siglo XVIII relleno varias capas de hojaldre, lo metió en el horno y al ver que se inflaba, uno de sus ayudantes grito vol au vent! queriendo decir que salían volando. Os dejo un enlace pinchando aquí donde podéis leer un poco más sobre esta manjar que puede ser tanto dulce como salado. Los que vamos a preparar hoy son dos versiones saladas muy sencillas
INGREDIENTES:

Volovanes grandes (12)
Queso rayado 

Volován de carne picada
300 gr. de carne picada
1/2 cebolla
1 o 2 cucharadas de salsa de tomate
Coñac
Queso en polvo (parmesano)
Sal
Ajo
Perejil

Volován de bechamel
2 cucharadas de harina
Leche (a ojo)
Sal
Aceite
1 lata de bonito en aceite de oliva 
1 huevo duro

PREPARACIÓN:

Vamos a empezar con los volovanes de carne picada. La receta utilizada es la misma que para hacer el pastel de carne que ya tenéis en el blog (aquí)

En una sartén con un poco de aceite pochamos un poco la media cebolla bien picada. Después añadimos la carne picada y las especias junto con la sal o media pastilla de Avecren (depende de los gustos de cada uno). Cuando vemos que la carne ya va estando hecha, añadimos el coñac y lo dejamos reducir para que pierda el alcohol a fuego medio-bajo. Una vez que lo tenemos listo añadimos las dos cucharadas de salsa de tomate y queso en polvo al gusto, revolvemos bien y reservamos.
Ahora toca preparar el relleno de bechamel, que se hace igual que en la receta anterior de los mejillones tigre pero cambiando los mejillones por una lata de bonito en aceite de oliva. Primero derretimos un poco de mantequilla o calentamos un buen chorro de aceite (en este caso lo preparamos con aceite), tostamos bien la harina y vamos añadiendo poco a poco la leche a medida que vamos necesitandola. Dejamos cocer bien la bechamel sin dejar de remover para que no se hagan grumos ni se nos pegue. Tardaremos un poco, pero siempre sabrá mejor que si compramos la bechamel en el supermercado. No nos podemos olvidar de la sal, que podemos ir echando a medida que vamos probando (con cuidado de no abrasarnos la lengua, os lo digo desde la experiencia jaja). cuando tenemos ya la bechamel, que nos ha espesado y no sabe a harina cruda, añadimos el huebo duro picado y el bonito. Lo integramos bien y reservamos.
Vamos a dejar templar un poquito los rellenos, más que nada para no correr el riesgo de quemarnos, ya que al final lo meteremos al horno y volverán a coger calor.

Toca rellenar los volavanes. A unos les hemos quitado la tapa con cuidado de no destrozarlos. Con un cuchillito o mejor con una espátula levantamos un poco del "culo" del volovan sin llegar a vaciarlo del todo ni romperlo.
Este relleno nos dará para 6 volovanes grandes de cada sabor. Los de carne los decoramos con la tapa y los de bechamel con un poco de queso rayado para que se gratine en el horno. Si queréis tambien se lo podéis añadir a los de carne, pero acordaros que ya leva el parmesano en el relleno.

Metemos en el horno al horno para calentarlos, ya que ya esta todo cocinado. Aproximadamente unos 5 o 10 minutos a 180 ºC.
Son bastante contundentes, sobretodo el de carne, pero para una comida dos son perfectos. Nosotros no los acompañamos con nada en especial ya que teníamos la mesa repleta de embutidos, quesos y patés. Ya sabéis, una mesa completa de Navidad. De todos modos si queréis podéis acompañarlos de una pequeña ensalada. También podéis inventaros rellenos, ya que todo le va estupendamente. 
¿Vosotros de que los haríais? Yo ya me estoy pensando el próximo relleno de salmón. Tendré que probarlo y ya os diré que tal, pero por hoy me despido aquí.

Espero que hayáis tenido unas Navidades fabulosas y hayáis disfrutado del tiempo en familia :D

Nos vemos la semana que viene.

Muack!