lunes, 9 de diciembre de 2019

Mantecado Imperial o Mantecado de Avilés

¡Buenos días de lunes! Que bien sienta un lunes sin despertador. Tanto que no he querido esperar a mañana para subir receta. Últimamente he estado tan ocupada con el trabajo que aun teniendo una receta preparada no he podido publicarla, y no era esta. Es otro tipo de bizcocho que ya os enseñaré más adelante. Hoy vengo con un mantecado imperial típico de Avilés, la tercera ciudad más grande de Asturias.
Este bollo es típico de Pascua, y lo suelen regalar los padrinos a sus ahijados. Según la tradición este bollo siempre hay que regalarlo.

Para su elaboración se utilizan unos moldes específicos y se presenta como una pirámide de varios pisos como os enseño en la siguiente foto.
Molde típico. Fuente: El Comercio
Ejemplo de presentación. Fuente: La Cucharina Mágica


Este bizcocho presenta una peculiaridad especial, ya que no hay una receta que conste de medidas exactas para hacerlo. Todo depende del peso de los huevos, ya que hay que pesar los huevos que se vayan a utilizar con cáscara y pesar la misma cantidad de mantequilla, azúcar y harina. Eso es todo. Después, se prepara un glaseado para decorar. Vamos a por la receta:

INGREDIENTES:

Para el mantecado:
4 huevos (pesaron 237 gr. con la cascara)
237 gr. de mantequilla
237 gr. de azúcar blanco
237 gr. de harina

Para el glaseado:
200 gr. de azúcar glas
Agua

PREPARACIÓN:

Comenzamos poniendo la mantequilla en un cazo al baño María para que se derrita. Retiramos y esperamos a que esté a temperatura ambiente.
En un bol amplio batimos los huevos (que han de estar a temperatura ambiente) con el azúcar hasta que blanquee y triplica su tamaño.
Una vez ha bajado la temperatura de la mantequilla, la añadimos a la mezcla de huevos y azúcar y batimos hasta que esté bien integrada.

Tamizamos la harina y la incorporamos a la mezcla con una espátula. Los anteriores pasos los hice con una batidora, pero aquí preferí hacerlo a mano.
Preparamos el molde que vayamos a utilizar, en mi caso uno alargado de bizcocho. Tenemos que enmantequillarlo bien y espolvorear un poco de harina para evitar que se pegue. Vertemos la masa, que será un poco densa.
Con el horno precalentado a 175 ºC cocemos el mantecado unos 45 - 50 minutos. Hasta al menos no haber transcurrido la primera media hora no debemos de abrir el horno. Después podemos ir comprobando con un cuchillo si está cocido, pero cada cierto tiempo, ya que cada vez que abrimos la puerta del horno la temperatura baja.

Si vemos que no está cocido pero se esta tostando demasiado, cubrimos el bizcocho con papel alval.

Sacamos una vez listo y dejamos enfriar antes de desmoldar.

Cuando el bollo haya enfriado por completo, preparamos el glaseado.

Ponemos 200 gr. de azúcar glas en un bol y vamos añadiendo agua poco a poco y removiendo hasta obtener una pasta blanca. En mi caso fui añadiendo media cucharada de cada vez hasta sumar un total de dos cucharadas y media. Queda una pasta densa, pero lo mentemos medio minuto al microondas y conseguimos una textura más fluida. Es preferible hacer esto porque si añadimos más agua quedará muy transparente una vez lo vertamos en el bollo, en vez de una capa gordita de azúcar, que es la gracia del glaseado.
Textura antes del microondas
Textura despues de 30 segundos en el microondas
Si veis que os habéis pasado con el agua, siempre podéis añadir un poquito más de azúcar glas.

Vertemos el glaseado por encima y ya tenemos esta exquisitez lista.
Como dicen que estos mantecado hay que regalarlos, yo lo he hecho para mi abuelo ya que ayer comiendo me contaba los bizcochos deliciosos que hacen sus amigos cuando va a su casa. Por la descripción me pareció que hablaba de este, así que ni corta ni perezosa me puse manos a la obra. Así que Abuelo, espero que te encante ❤️

Y hasta aquí la receta de hoy. Estoy pensando que igual este mes no subo las recetas en martes ya que caen justo para las fiestas y me gustaría adelantarme un poco. Eso si... si tengo el tiempo para hacer todo lo que quiero, que espero que así sea.

Nos vemos muy pronto con más recetas.

Muack!
Sofía G. Llaca

martes, 19 de noviembre de 2019

Lentejas caseras

¡Buenos días! ¿Qué tal estáis llevando el frío? Yo al lado de la estufa fenomenal jajaja. No... fuera de bromas, soy muy friolera pero esta época del año me gusta, y más aun ver los montes nevados cuando voy a trabajar, es una imagen que me alegra la mañana. Es uno de esos detalles que parecen insignificantes pero que te sacan una sonrisa :)

De todos modos hoy os traigo una receta de las de toda la vida para entrar en calor. Vamos a preparar unas lentejas muy sencillas pero a su vez muy sabrosas.

INGREDIENTES (4 personas generosas):
1 1/2 tazas de lentejas pardinas (son las pequeñitas)
1/2 cebolla pequeña
Perejil (al gusto)
Ajo en polvo (al gusto)
1/2 cucharadita de pimentón dulce
1 chorizo
1 paquete de jamón en taquitos
Sal

PREPARACIÓN:
En mi caso, al ser lentejas a granel, lo primero que hay que hacer es escoger las lentejas para que no se cuele ninguna piedrita. Como podéis ver en la imagen, alguna encontramos.
Ponemos las lentejas en una tartera y las lavamos un poco. Quitamos el agua y añadimos las cebolla picada, el perejil, el ajo y el pimentón.
Cubrimos con agua más o menos un dedo por encima de las lentejas. Dejamos reposar de un día para otro o si lo vamos a hacer el mismo día, es mejor dejarlas al menos 5 horas. Por lo que nada más levantarnos podemos dejarlas a remojo. Si vemos que han chupado mucho agua, echamos un poco más cuando vayamos a cocinarlas.
Aquí es nada más echarles el agua
Esta foto es una vez han reposado, que podéis ver que han crecido y absorbido un poco del agua
Una vez han estado el tiempo de remojo las lentejas, las ponemos a fuego medio. Mientras en una sartén con un chorrito de aceite vamos a freír un poco el chorizo (que habremos desmenuzado, y el jamón. No vamos a cocinarlos demasiado, lo justo para que suelten un poco de grasa.

Una vez empiezan a hervir las lentejas, añadimos el chorizo, el jamón y la grasa que hayan soltado.
Lo dejaremos de 2 a 3 horas cocinar a fuego lento. Si vemos que hace falta agua, la añadiremos fría directamente. Una vez que vemos que la lenteja ya está cocida añadimos la sal. Al llevar jamón que ya es salado, tendremos que probarlas para calcular cuánta sal necesitan.
Podemos hacer las lentejas con antelación y después darles un hervor antes de servir para que calienten de nuevo.
Y ya estaría, la comida perfecta para un domingo frío y casero. O para el día que queráis. Siempre podéis hacer de más y tomarlas al día siguiente con arroz blanco o hacerlas puré. Incluso podéis congelarlas en raciones y las tenéis siempre que queráis.
No acostumbro a subir este tipo de recetas, pero la verdad es que en esta época del año se agradecen y es lo único que apetece. Espero que os guste la receta y gracias mamá por compartirla conmigo y con todos ;)

Muack!
Sofía G. Llaca


martes, 12 de noviembre de 2019

Spaghetti alla Carbonara. La receta romana original.

Hace unas semanas fui al que seguramente sea mi restaurante italiano favorito, Los Italianos, que lo podéis encontrar en Llanes. Soy de esas personas que siempre piden lo mismo, cuando encuentro un plato que me gusta no salgo de ahí, pero el otro día decidí probar los Spaghetti alla Carbonara. La verdad que yo pensaba que si que lo había probado, pero cuando di ese primer bocado me di cuenta que nunca había tomado algo así, sabia a divinidad. Os juro que me habría pedido un plato después de otro.
Hoy voy a recrear esa receta pero se que no será tan buena. Al menos cuando no estoy en Llanes y me entra antojo puedo intentar volver a ese divino momento :)


INGREDIENTES (4 personas)
400 gr. de spaghetti  (en realidad al final utilicé tagliatelle)
1 lonchas de panceta de 1 cm. más o menos
3 huevos + 1 yema
120 gr. de Pecorino Romano o Parmigiano-Reggiano
Sal y pimienta




PREPARACIÓN:

Troceamos la panceta en dados un poco grandecitos y los cocinamos en una sartén amplia, después allí echaremos los spaghetti, a fuego medio majo para que vayan soltando el sabor y se turren bien.
Mientras en una olla grande ponemos abundante agua con sal para cocer la pasta, que agregaremos cuando empiece a hervir. Dejamos cocer el tiempo que nos indique el fabricante. Hay que dejarla al dente porque terminará de hacerse en la sartén.
En un bol a parte batiremos los huevos con la yema extra, añadimos el queso rallada (es mejor si se hace al momento, pero en caso de no tenerlo, cogemos el queso en polvo) y pimienta al gusto. Reservamos.

Cuando tanto la pasta como la panceta esté lista, pasamos la pasta directamente del agua a la sartén. No pasa nada porque caiga agua ya que eso da un punto de cremosidad y si nos queda muy seca podemos echar un poquito de ese agua que nos sobra. Damos unas vueltas para que la pasta se impregne bien del sabor y apartamos del fuego.

Con la sartén fuera del fuego añadimos la mezcla de huevo y queso y removemos rápidamente para que el huevo no se cuaje y nos hagamos unos huevos revueltos con spaghetti.

Emplatamos y rallamos un poquito más del queso por encima. Ya lo tenemos listo para morir de amor con este platazo de pasta.
Este plato es tan espectacular que me recuerda a la mítica imagen en la que tiras el micro y te vas porque ya está todo dicho. Así que dejo una última foto con la que sigo salivando y me voy hasta la próxima receta :)

Muack!
Sofía G. Llaca

martes, 5 de noviembre de 2019

Rosquillas de anís de Todos los Santos

¡Hola! ¿Qué tal os sentó el mini puente de Todos Los Santos? A mi genial, sobretodo porque pude volver un poquito a la cocina. Viendo El programa de Inés Arroyo de Canal Cocina dedicado a dulces típoco de Todos los Santos me dio el gusanillo por preparar rosquillas. Así que siguiendo su receta salió esta maravilla que os voy a enseñar ahora.
Aunque tengo que decir que tienen un pequeño gran problema... Una vez pruebas el primero cuesta parar de comer hasta que te quedas sin ellas. Doy fe de que esto nos pasó jajaja. Solo conseguí salvar una para que mi abuelo las pudiese catar.

Los ingredientes son muy sencillos y fáciles de tener en casa. A mi me falló el anís, pero me dieron un poquito que me da de sobra para volver a repetir la aventura. Pero bueno, si no os gusta el gustillo a anís, podéis obviarlo sin problema. Vamos a por la lista de ingredientes:

INGREDIENTES:
3 huevos
50 gr. de harina (aproximadamente, luego os explico)
6 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
6 cucharadas (90 gr.) de azúcar
50 ml. de zumo de naranja - da de sobra con una naranja y lo que no necesitemos nos los bebemos ;)
50 ml. de anís
La ralladura de un limón
8 gr. de levadura (tipo Royal)

PREPARACIÓN:
En un bol grande batimos el azúcar, los huevos, el zumo de naranja, el anís y la ralladura de limón. Después vamos añadiendo e integrando poco a poco la harina y la levadura tamizadas. En la lista de ingredientes os decía que la cantidad de harina es aproximada ya que hay que ir viendo la que admite la masa. En mi caso, supongo que por vivir en una zona húmeda, necesite añadir un puñadito más de harina.

Amasamos hasta que esté integrado y no se separe bien del molde. No es una masa dura, por lo que una vez llegue a este punto (vease la foto) dejad de añadir harina.
Nos engrasamos un poco las manos con aceite para que no se nos pegue la masa y comenzamos a formar las rosquillas. Hacemos una bola de masa, la aplanamos y hacemos el agujero con el dedo. Después vamos agrandando la rosca con cuidado y la dejamos en una bandeja con un papel de horno mientras hacemos el resto. No tienen que reposar, si no que las hago con antelación por comodidad. Si no puedes ir formando las rosquillas y vertiéndolas en el aceite para freír. Lo único que hay que estar muy pendiente para que no se nos tuesten demasiado.
Ponemos a calentar aceite y las fremos. Las iremos pasando a un papel absorvente para que pierdan el exceso de aceite.
Espolvoreamos un poco de azúcar y listo. No se les pega mucho el azúcar pero da el toque. Si no siempre podemos mojarlos en el azúcar que queda por el plato como si fuesen churros.
Y así de fácil y rápido (literalmente no tardé apenas tiempo) tenemos la merienda de un domingo lluvioso solucionada. Lo acompañamos con un chocolate a la taza y elevamos el domingo al máximo nivel.
Espero que las probéis y os gusten mucho. Me despido hasta la próxima receta. No voy a decir semana porque ya sabemos que últimamente no ando muy puntual.

Muack!
Sofía G. Llaca

martes, 8 de octubre de 2019

Tarta de la abuela

¡Hola! ¿Os acordáis de mi? Hace meses que no me paso por aquí entre una cosa y otra, pero desde hace algunas semanas ya tenía ganas de volver a cocinar y decidí hacerlo con una de mis tartas favoritas, que además es la más fácil del mundo mundial y no necesita horno. Creo que os podéis imaginar que tarta es, aunque ya lo pone en el título 🙈

Si, hoy vamos a preparar la archifamosa tarta de la abuela. Es la única que pido cada vez que salgo a cenar y la mencionan entre los postres. La que por muy llena que esté, la como igualmente o que incluso dejo espacio para el postre solo por ella. Parece mentira que con lo que me gusta esta tarta nunca la haya preparado yo misma, siempre la he comido fuera. Así que vamos a arreglar esa situación rápidamente.




INGREDIENTES:
2 sobres de preparado para flanes y natillas (el típico Flanín El Niño)
1 litro de leche (un poco más para remojar las galletas)
8 cucharadas de azúcar
150 gr. de chocolate de cobertura
150 ml. de nata para montar
Galletas cuadradas
Un poco de mantequilla



 PREPARACIÓN:

Comenzamos poniendo a calentar el litro de leche, menos un vaso, en un cazo con el azúcar. En ese vaso de leche que reservamos, vamos a disolver los sobres de preparado. 
Cuando la leche comience a hervir añadimos el vaso de leche con el preparado y removemos sin parar hasta que comience a espesar. Retiramos y reservamos.
Cubrimos con galletas mojadas en leche (no mucho para que no se queden blandas) la base un molde rectangular o cuadrado. Seguidamente ponemos una capa de crema, intenté que fuese la mitad pero veréis que fracasé estrepitosamente. Otra capa de galletas remojadas. La segunda mitad de la crema y finalmente una última capa de galleta remojada.
Dejamos reposar la tarta en la nevera una media hora para que vaya endureciendo y mientras preparamos el ganache de chocolate.

Calentamos la nata hasta que empiece a hervir, yo lo hice en el microondas, y la vertemos sobre el chocolate de cobertura troceado. Dejamos un par de minutos y después al removerlo veremos que el chocolate se funde fácilmente hasta que se forma una crema fina de chocolate. Añadimos un trocito de mantequilla y lo  removemos para que se derrtia y de un toque brillante al chocolate. Lo vertemos sobre la tarta y volvemos a meter en la nevera unas horas para que coja buena consistencia y se pueda cortar sin que se desparrame. También podemos dejarla de un día para otro sin problema.
Esta tarta la podéis hacer con crema pastelera casera, que seguramente quede igual o más rica aun. Aquí os dejo el link de como prepararla. En este caso yo quise hacerla lo más sencilla posible con el preparado, pero también soy consciente de que en casi todos los restaurantes lo hacen de esta manera y se que así me encanta. Pero ya sabéis que cada uno le da su toque a los postres. 

También podéis mojar las galletas en café, en leche con canela, darle un toque de licor, hacer capas de crema y chocolate, poner más o menos capas, decorarla con coco rallado...
Estoy segurísima de que ya conocíais esta tarta y posiblemente la habréis hecho ya alguna vez por lo sencillita que es y deliciosa que está, pero si no es así os animo a probarla. Espero que os guste el post y si la preparáis no dudéis en compartilo conmigo en redes sociales.
Nos vemos pronto con una nueva receta ;)

Mucak!
Sofía G. Llaca