martes, 19 de marzo de 2019

Paté de mejillones y de anchoas

¡Buenos días! Esta semana vengo con una receta, bueno podría decirse que dos aunque son casi iguales, muy sencilla y rápida pero deliciosa.

Vamos a preparar dos tipos de patés que son perfectos para una comida o cena familiar o para un picoteo con amigos. Yo los suelo preparar muy a menudo, sobretodo el de mejillones, porque es algo que siempre tengo en casa y me vuelven loca. Hay días que para cenar no necesito nada mas que este paté y unos picos de pan.

Vamos con estas mini recetas.

INGREDIENTES:

Paté de mejillones:
1 tarro (500 gr.) de queso en crema (tipo Philadelphia)
1 lata de mejillones en escabeche

Paté de anchoas:
1 tarro (500 gr.) de queso en crema (tipo Philadelphia)
1 lata de anchoas
1/2 diente de ajo

PREPARACIÓN:
Es tan simple como poner todos los ingredientes en la Turmix y triturarlos hasta que nos quede textura de paté.

En el caso de los mejillones, suelo añadir el escabeche de poco a poco para manejar la textura y la intensidad de sabor. Es verdad que normalmente yo suelo echar todo el líquido ya que me gusta que tenga todo el sabor posible y no me importa si queda un poco menos espero, pero eso será en función del gusto de cada uno.
En el caso del paté de anchoas hago lo mismo, añado el aceite de poco a poco. También hay que tener cuidado con el ajo ya que le da muchísimo sabor. Yo recomendaría, dependiendo del tamaño del diente de ajo, añadir un cuarto y si queremos un poco más de sabor añadir el otro. Así podremos decidir cuando esta en el punto perfecto para nosotros.
Este paté de anchoas me trae muy buenos recuerdos, porque aunque no me gustan las anchoas una vez fui a comer a la casa de una amiga por las fiestas y lo probé reacia a que me gustase y para mi sorpresa me encantó. No hice más que comerlo durante toda la comida y por unas navidades su madre me hizo uno para que lo disfrutásemos en la cena. Eso si, nos dijo que si pretendíamos ligar que no comiésemos mucho, ya que el ajo nos dejaría muy buen aliento. Esto nos hizo mucha gracia a mi amiga y a mi pero las dos opinábamos que este paté merecía mucho mas que ligar, así que no nos privamos.
Tras esto le pedí la receta esta Navidad, ya que quería volver a tenerlo como complemento en nuestra mesa, y me parece que ya no va a faltar ningún año de aquí en adelante.
Además, aprovechando la situación, decidí hacer unos tarritos de paté para regalar a unos amigos de la familia. Igual que me lo regalaron a mi. ¿Y sabéis que? Fueron un auténtico éxito ambos dos. Me parece que se va a convertir en una tradición. Son tan fáciles y resultones que son un regalo perfecto. Para la ocasión decore los tarros con papel y cordón al rededor de la tapa del bote, como veis en la foto.
Para la cena de Navidad los servimos con el resto de entrantes y unos picos y pan para que todos pudiesen "dipear" o incluso poder hacerse montaditos, como por ejemplo en vez de tener los típico pinchos de queso con anchoa poder hacer una versión con el paté y un trocito de manchego.
¿Cuál sería vuestro favorito? Yo tengo que admitir que nunca podría bajar al paté de mejillones del primer puesto, pero el de anchoas no se queda atrás.
Espero que esta receta, aunque muy simple, os guste y os animéis a probarla en la próxima fiestecilla que hagáis. Que si hay que hacer una fiesta como excusa para preparar estos patés caseros, ¡pues se hace!


¡Feliz semana!

Muack!
Sofía G. Llaca

martes, 12 de marzo de 2019

Korvapuusti (bollos de canela fineses)

¡Buenos días! Hace ya casi un mes que fui de viaje a Finlandia y una de las cosas que estaba segura que quería probar, a parte de la carne de reno, eran los bollos de canela típicos de allí. Los Korvapuusti. Y bueno... como veis me gustaron tanto que no he tardado en hacer la receta en casa y tengo que decir que quedaron igual de ricos.
Me costó un poco encontrar la receta porque opte por buscar una original, pero resulta que el sistema métrico es diferente y me hice un auténtico lió con los decilitros de azúcar. Si fuesen de leche o de otro liquido pues no hay ningún problema, pero ¿de un sólido? Tras buscar y buscar encontré una que me gustó y opté por coger un vaso medidor, poner los decilitros de azúcar que me decía y pesarlo. Al final no era tan difícil... Pero cuando te obcecas con algo nunca vemos nada en claro, ¿verdad?

Salvaguardando alguna prueba y error, el resultado no me puede hacer más feliz y estoy segura de que será una receta recurrente en mi casa, ya que gustaron tanto que apenas han sobrevivido al fin de semana.

Por cierto, no se si sabéis que tengo un problema con la levadura de panadero. Bueno no se si yo tengo el problema con ella o ella conmigo, pero resulta que nunca me sale una receta decente con ella. Sin embargo con esta he ganado la batalla y estoy segura que también la guerra jajaja. Por fin seremos amigas y espero que a partir de ahora no tengamos más problemillas.

Bueno... y que ya dejo de enrollarme porque esto va a ser eterno. Os dejo con lo que se ha convertido e una de mis recetas favoritas.

INGREDIENTES:

Para el bollo:
500 ml. de leche
50 gr. de levadura fresca de panadería
1 cucharadita de sal
200 gr. de azúcar blanco
1 cucharadita de cardamomo molido
1 huevo
900 gr de harina de fuerza
100 gr. de mantequilla en pomada

Para el relleno:
100 gr. de mantequilla en pomada
100 gr. de azúcar
1 o 2 cucharadas de canela

Para decorar:
1 huevo batido para pintar
Perlas de azúcar

PREPARACIÓN:

Yo lo primero que hice fue preparar el cardamomo, ya que lo tenia entero en vez de molido. Abrí las vainas (use una cucharada de vainas) y saqué las semillas a un mortero para triturarlas. No se si es por mi mortero de madera o por que están muy duras pero me costó bastante triturarlas así que me ayudé con la sal para que soltasen todo su sabor. Aun así no me quedaron bien trituradas, por eso os recomiendo que si podéis encontrarlo ya en ese formato mejor.
En un bol juntamos el cardamomo con la sal y el azúcar y reservé.

Ponemos la leche en un cazo a calentar y lo apartamos antes de que empezase a hervir. Después añadimos la levadura desmenuzada y con la ayuda de unas varillas lo removemos hasta que se deshaga por completo.
En este caso yo utilicé el robot de cocina, ya que no soy muy buena amasando con las manos, pero podéis hacerlo como mejor os venga. Ponemos la leche con la levadura, la mezcla de cardamomo, sal y azúcar y el huevo ligeramente batido en el bol del robot y batimos con las varillas hasta que esté todo bien incorporado.
Después, con el gancho amasador del robot fui integrando la harina. Aquí podéis hacerlo con una batidora de manos o con las manos.
Una vez que ya parece que tenemos la masa lista, nos queda por añadir la mantequilla en pomada. Al estar blandita, la masa la admitirá muy bien, aunque parezca que se corta en un principio, pero después queda una masa muy elástica y que no se pega.
Dejamos la masa reposar unos 30 - 45 minutos hasta que veamos que dobla su volumen.
Una vez tenemos la masa de los bollos lista, la ponemos sobre una superficie enharinada, la amasamos un poco para que pierda un poco del aire y quede una masa homogénea y la partimos en dos porciones ya que es muy grande para manejarla de una sola vez.
Estiramos la masa con un rodillo. Es muy elástica por lo que intentará volver a su sitio, pero poco a poco conseguiremos un rectángulo bastante grande.
Untamos la mantequilla en pomada y espolvoreamos la mezcla de azúcar y canela.
Enrollamos bien apretada la masa por el extremos largo del rectángulo. Después cortamos el rollo en ángulos de 45º. Lo veis más claro en las fotos.
Ponemos los triángulos de masa en la bandeja del horno con el "pico" hacia arriba y lo presionamos con el dedo. De esta manera conseguimos la forma típica de estos bollitos finlandeses. Después pintamos con huevo batido y decoramos con unas perlitas de azúcar.
Horneamos unos 9 minutos a 225ºC. Si veis que se os queman un poquito por abajo podéis hornearlos 5 minutos con calor por arriba y por abajo y el resto solo con calor por arriba. Os digo esto porque a mi al principio me salieron muy tostados por la parte de abajo y cambiando el calor a mitad de cocción me quedaron mucho mejor. Pero ya os digo que de 4 bandejas que entraron al horno fue prueba y error, porque los primero se me quemaron ya que las recetas que había visto decían de 12 a 15 minutos. Los segundos los tuve menos pero se me tostó mucho la base y los siguientes ya me salieron perfectos. Al final cada horno es un mundo y cuando ya empiezan a "chochear" es un espectáculo continuo.

Me salieron unos 22 bollos deliciosos, todo hay que decirlo. Lo único que creo que haré la próxima vez será usar más canela ya que me encanta. Os diría que son perfectos para el desayuno pero no sería verdad. En realidad son perfectos como desayuno, postre, merienda, cena... Vamos, en cualquier momento. Ya os digo que en mi casa apenas duraron dos días.
Aquí podéis ver una foto de el interior se aprecian las capas de canela y lo esponjoso que queda. A mi me recuerda al pan dulce con un toque especiado de cardamomo y canela.
Estoy deseando volver a hacerlos. Espero que los probéis y me digáis si os gustan tanto como a mi. Ahora voy a dejar de salivar escribiendo este post y me despido hasta la semana que viene.

¡Feliz martes!

Muack!
Sofía G. Llaca


martes, 5 de marzo de 2019

Frixuelos de Carnaval

¡Buenos días! Hoy es martes y además martes de Carnaval, por lo que toca receta especial. Como sabéis somos asturianas y he de admitir que por muchos frixuelos que haya comido, nunca los había hecho en casa, así que es la excusa perfecta para saltarse la dieta.

Los frixuelos asturianos son un dulce típico del Antroxu, o lo que es lo mismo, de Carnaval. Son similares a los crepes franceses o a la filloas gallegas, muy fáciles de hacer y con ingredientes que todos tenemos en la despensa.

En la gastronomía asturiana encontramos dos tipos de frixuelos, estos que vamos a preparar y los frixuelos típicos de Cangas del Narcea, que son fritos. Si os apetece ver esta receta decírmelo en comentarios.

Ahora, vamos a por los frixuelos. Estoy segura de que la os va a hacer la boca agua solo de pensar en ellos.


INGREDIENTES:

200 gr. de harina de trigo todo uso
400 ml. de leche
3 huevos
3 cucharadas de azúcar
Una pizca de sal


PREPARACIÓN:

En un bol o una jarra grande batimos los huevos y cuando estén integrados añadimos la harina tamizada, el azúcar y la sal. Batimos hasta que no queden grumitos y dejamos reposar al menos media hora.
En mi caso utilicé la batidora de mano, pero podéis hacerlo también a mano. En cuanto al reposo, yo hice la masa una noche y los frisuelos al día siguiente, por lo que no hay problema en hacerlos de un día para otro. Lo que puede pasar es igual se separan un poco los ingrediente, pero con una batida rápida vuelve a estar perfecto.

En una saeten anti-adherente ponemos un chorrito de aceite y lo extendemos. Cuando esté bien caliente vamos echando masa y repartiéndola bien por toda la superficie con un movimiento de muñeca. Los frixuelos no son extremadamente finos, pero tampoco gorditos como las tortitas.
Cuando  vemos que los bordes empiezan a estar tostaditos y que podemos darle la vuelta con facilidad sin que se rompa, volteamos el frixuelo. Se hacen en cuestión de segundos, por lo que hay que estar pendiente. Cuando vayamos a hacer el siguiente volveremos a repetir el proceso, echar un chorrito de aceite, extender y poner la masa.
Vamos apilándolos en un plato poniendo entre frixuelo y frixuelo un poquito de azúcar. Tener cuidado de no despistaros porque es fácil que vuelen una vez puestos en el plato.

Así tal cual con el azúcar están buenísimos y es la manera tradicional de comerlos, sin embargo, podemos ponerle lo que queramos como chocolate, dulce de leche, mermelada, compota e incluso arroz con leche. Ahí cada uno que se divierta y experimento con sus sabores favoritos.
¿¿A quién le apetece un frixuelin para merendar?? No lo penséis y prepararlos esta tarde, ya veis lo rápido que se hacen y lo fáciles que son.
Espero que los disfrutéis y  nos vemos pronto en el póximos post.


Muack!
Sofía G Llaca.